La lengua  es revolucionaria

OPINIÓN

23 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Qué hacías el 15M?

Como muchas personas yo seguí a través de los medios lo que ocurría en la Plaza del Sol aquellos primeros días; al principio con curiosidad, luego sumándonos a la indignación, y poco a poco la frustración que sentíamos en aquel momento dio paso a la convicción de que era posible buscar alternativas, nuevas formas de hacer política, más coherentes con los valores de una sociedad solidaria, y madura políticamente. No se trata de idealizar aquel movimiento pero sí de recordar la capacidad que tuvo para convencernos de que unidas podíamos cambiar las cosas. Y lo digo en femenino porque el femenino genérico se usó ampliamente durante la primera etapa. No fue algo totalmente innovador porque por ejemplo ya era común con anterioridad dentro de los partidos ecologistas, pero fue muy emocionante que por primera vez ese uso del lenguaje se extendiera masivamente entre la multitud que acudía a las manifestaciones con ilusión, dignidad, y a veces también venciendo el miedo. Es cierto que su uso fue decayendo con el tiempo, (a todas nos cuesta cambiar los viejos hábitos ) pero seguro que muchas recordáis cómo arraigó naturalmente al principio, asociado a la nueva conciencia política que trataba de abrirse paso.

El uso indiscriminado del femenino para dirigirse tanto a hombres como mujeres en base a la autodefinición de todos los individuos como personas, sirvió entonces para extender rápidamente la movilización social.

¿Por qué? Porque la revolución de las personas persigue defender lo que tenemos en común todas nosotras; los derechos y las necesidades que forman parte de nuestra naturaleza. Es la que quiere construir un sistema más humano que nos permita vivir a todas en condiciones dignas y realizarnos. Y es también la revolución de las iguales. La que se estructura de modo horizontal, colaborativo, y solidario.