En su justa medida


El procesamiento de Chaves y Griñán en el caso de los ERE de Andalucía justo a una semana de comenzar la campaña electoral supondrá, en mi opinión, un difícil problema para el PSOE de cara a defenderse de sus rivales. Cada uno es libre de creer lo que estime oportuno. Yo siempre he pensado que ambos son honrados, que son políticos limpios, pero es innegable que durante sus etapas al frente de la Junta de Andalucía se produjeron hechos que nos tienen que avergonzar. Comparto con quienes dicen que hay que ser justos y valorar la reacción de las personas y de los partidos al hacerse pública una imputación o acusación. Los dos expresidentes andaluces dejaron el Congreso y el Senado cuando el Tribunal Supremo decidió que había indicios suficientes para investigarlos y desde ayer, por su propia cuenta, se han dado de baja del PSOE sin que haya una sola prueba que diga que se quedaron con dinero. Otros partidos y dirigentes políticos no están aplicando este criterio, con lo cual creo que no se tratan las ciertas cosas de manera objetiva.

La ciudadanía creo que no sabe o no quiere oír de diferencias y se tomará este asunto como un caso más de corrupción. Yo no quiero justificar nada con este artículo, porque cualquier tipo de chanchullo me aborrece, pero todo hay que juzgarlo en su justa medida. El juez emitió un escrito en el que acusa formalmente a Chaves de un presunto delito continuado de prevaricación y a Griñán de un presunto delito continuado de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos. Como siempre se debe respetar la presunción de inocencia, porque lo hay que demostrar es que son culpables del desaguisado de los ERE y no otra cosa. El problema es que será un tema muy codiciado para la campaña electoral, y ante eso y por mucho que se intente explicar en qué consiste creo que caerá todo en saco roto. La ?guerra? también es mediática y vale mezclarlo todo aunque no tenga sentido alguno.

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En su justa medida