Del dicho al hecho...


Los políticos parecen tener una memoria muy selectiva. O una gran capacidad para el travestismo. Rajoy intenta ahora tender los puentes que quemó cuando no los necesitaba porque disponía de una sobrada mayoría absoluta. Con sus recortes alentó el discurso del que se nutre Podemos. E incluso lo jaleó para hacer daño al PSOE. Ahora corre con la manguera a apagar el fuego que él mismo provocó. Envolverse en la bandera de la moderación después de haber gobernado desde la radicalidad es tan grotesco como la pretensión de Pablo Iglesias y los suyos de ir de adalides de la socialdemocracia y dar carnés de buenos y malos socialistas. De PP y de PSOE tenemos un retrato claro de lo que son por lo que han hecho, bueno y malo. De Podemos no tenemos otra referencia que los antecedentes de sus líderes y su discurso. Sus orígenes son claramente revolucionarios, anticapitalistas, y su programa disuelve los compromisos con la UE. Buenas intenciones las tenemos todos, pero llevarlas a la práctica no es tan fácil y a veces acaba en desastre. Porque ya se sabe que del dicho al hecho hay un gran trecho.

Del dicho al hecho...