Un partido de verdad


La primera derrota española en la Eurocopa pone las cosas en su sitio. Un inicio brillante no significa que esté todo hecho. Croacia supo plantear el partido, incluso sin Modric, tenía perfectamente estudiada a España -no en vano los mejores suyos conocen muy bien nuestro estilo- y se aplicó a fondo hasta encontrar el agujero. De hecho fue capaz de remontar pese a que encajó un gol muy temprano.

España es muy buena y muy competente pero demasiado predecible. Incluso aunque jugase Pedro. En la segunda parte le sobró amaneramiento y pese a que Del Bosque buscó más entidad con Bruno de pareja de Busquets terminaría produciéndose un solo resquicio, el que se buscó Perisic, enorme este campeonato y anoche.

Ganar a España es un reto para cualquiera, como antes lo era Brasil y siempre Alemania. Por eso los croatas lo celebraron como se merecía. Son un gran equipo y, salvo accidente, estarán entre los mejores de Europa. El partido fue de los de verdad, de los que enorgullecen a los que quieren buen fútbol. A España le hubiera bastado con el empate, pero estuvo una velocidad por debajo durante la segunda parte, quizá porque los croatas, con más cambios en el equipo titular, estaban más frescos y con más ilusión. Sea lo que sea esto es lo que se espera de una Eurocopa y no pachangas soporíferas como ya se ha visto alguna en esta primera fase. Para la roja se acabaron de repente los elogios desmedidos y las carantoñas excesivas. Ahora empieza lo bueno.

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