La Eurocopa camino de Eurovisión

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

12 jul 2016 . Actualizado a las 08:53 h.

Otro síntoma de la sociedad líquida que nos ahoga. La Eurocopa galopa para convertirse en el caótico y descafeinado Festival de Eurovisión. Y es que los futbolistas de hoy cada vez son como los cantantes. Cortes de pelo de pasarela, salidas de tono, gestos de celebración absurdos. Modelos más que jugadores. El fútbol, un deporte trastornado. Un deporte convertido en espectáculo. Y no solo el fútbol. Pasa en todos aquellos en los que abunda el dinero, que todo lo pervierte. Dice la UEFA que, con más selecciones, aumentó un 32 por ciento los ingresos, que es de lo que se trata. Como con Eurovisión. Pero ni así salen los números. Pasaron de 16 a 24 equipos, un 50 por ciento más. Doblaron la competición, pero no el dinero. Faltan por tanto 18 puntos de negocio. El crecimiento de la caja no fue en paralelo. Por lo menos el que se cuenta. Y lo que consiguieron es que la primera fase, con el colchón de agua de los terceros puestos, fuese un aburrimiento. Pasaban casi todos. Portugal fue campeón con tres empates, dos victorias en los penaltis. Y gol de Éder en la prórroga. Apenas fútbol. Francia, el brillo del Principito y algún detalle más. Torneo físico a tope. Otra vez los futbolistas como exhibición. Los reportajes sobre sus novias. Anécdotas bellas, como la de Islandia o Gales, pero anécdotas. El guion de esta Euro parece que lo escribió Mourinho: mucho sudor, poca seda. Prórrogas. Penaltis. Una tortura. El fútbol sin variantes tiene la misma emoción que una partida de ajedrez entre caracoles. El córner jaleado como ocasión de gol. Miras la tele y da la sensación de que ves crecer la hierba y de que todos se van a poner a pacer como ovejas, igual que esos documentales de La 2 que conectas para echar la siesta. ¿Se jugarán los partidos solo para generar el dinero de las apuestas? Ojalá que los Juegos de Río no sean otra tortura.