Rajoy, Sánchez y Rivera: no nos traicionen

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

Hasta ahora, y desde hace ya unos increíbles seis meses, hemos asistido a una demostración de incompetencia, mediocridad, cortedad de miras y ausencia de cualquier sentido de Estado. Pero, a partir de hoy, comprobaremos si los cuatro principales partidos españoles dan un paso más y se instalan en lo que sería ya una absoluta irresponsabilidad, muy peligrosa para su propio futuro, para todos los españoles y para el sistema democrático. Superado ya el momento de los faroles, del postureo y del puro tacticismo, llega la hora de la verdad. Dieciséis días después de las elecciones -¿por qué otra vez ese período baldío?-, el líder del PP abre a partir de hoy el diálogo político con las otras dos fuerzas de las que depende que España acabe formando Gobierno y evite la catástrofe que supondría ir por tercera vez a las urnas: PSOE y Ciudadanos. Mariano Rajoy se reunirá hoy con Albert Rivera y mañana lo hará con Pedro Sánchez. También lo hará esta tarde con Pablo Iglesias, líder de Podemos, pero ninguna aportación a la gobernabilidad cabe esperar de esa cita meramente protocolaria.

Rajoy, Rivera y Sánchez harían muy bien, por tanto, en meditar seriamente su posición en esas conversaciones y en olvidarse de cualquier interés personal o partidista, porque de ese diálogo depende en buena parte el futuro de millones de españoles. Es evidente que, aunque sería lo deseable, no va a haber un acuerdo inmediato de Gobierno o de investidura. Pero si alguno de ellos está pensando en repetir el guion ya conocido hasta ahora, es decir, el «apóyame primero y luego te diré cómo gobierno» de Rajoy; el «yo solo estoy dispuesto a comprometerme en la gobernabilidad si lo hace también el PSOE» de Rivera, o el «no es no, a todo y para siempre» de Pedro Sánchez, haría bien en irse a su casa y ceder el paso a otro antes de presentarse a la entrevista.

La primera exigencia democrática que cabe hacerles a los tres es que salgan asumiendo un compromiso público, nítido y firme de que en ningún caso habrá terceras elecciones. El deber de Rajoy es presentar a sus interlocutores un programa de gobierno claro y articulado, y expresar su disposición a negociarlo y a ceder en todo lo que sea posible para conseguir formar Gobierno. El de Albert Rivera es poner los 32 escaños de Ciudadanos al servicio de España, dejar negro sobre blanco sus propuestas para la negociación y asumir el máximo grado de implicación en el futuro Gobierno para dotarlo de la mayor estabilidad. Y el de Pedro Sánchez, por último, es poner sobre la mesa el plan de máximos con el que el PSOE estaría dispuesto a comprometerse en la gobernabilidad de España, pero garantizar también que, en caso de que el pacto sea imposible, no se hará responsable y dejará gobernar a Rajoy en precario haciendo una durísima oposición. Cualquiera de los tres que incumpla esas mínimas exigencias democráticas estará traicionando a su país y a sus votantes. Y lo acabará pagando muy caro. Tengan por ello mucho cuidado.