O alguien rectifica o España va hacia el abismo

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

España vivió ayer una jornada histórica con cinco actores principales en la que solo uno, el rey, cumplió de manera impecable con sus obligaciones democráticas y actuó con sentido de Estado. Felipe VI hizo lo correcto al encomendar la formación de Gobierno a quien ganó las elecciones con mucha diferencia. Pero Mariano Rajoy sorprendió de nuevo al no garantizar que vaya a someterse a la investidura y limitarse a decir que hará los esfuerzos necesarios para formar Gobierno. Algo que, lejos de aclarar el complejo panorama político, introduce más confusión. Rajoy debería haber aceptado ir a la investidura sin más, para no dar la impresión de que pretende nadar y guardar la ropa. Pero, del otro lado, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera demostraron no estar a la altura de las circunstancias y pusieron su interés personal por encima del de España.

En una situación excepcional como la actual, después de siete meses de desgobierno, solo caben dos opciones responsables: o permitir gobernar a quien dispone de más votos y escaños o articular una mayoría alternativa. Por el contrario, el comportamiento de Sánchez y Rivera, que no hacen ni una cosa ni la otra, no solo es irresponsable, sino también infantil en términos políticos. En lugar de aprovechar la situación de debilidad de Rajoy para forzarle a negociar y a asumir una buena parte de sus respectivos programas de Gobierno, escurren el bulto de manera descarada sin comprometerse en la gobernabilidad, sin plantear alternativa viable alguna o vetando de manera antidemocrática, y ante el mismo jefe del Estado, a un candidato que ha obtenido el respaldo de ocho millones de españoles. Algo que solo puede conducir a España al descrédito internacional que supondría repetir por tercera vez las elecciones. La posición de Pablo Iglesias, expresada en esa frase de que «los números siguen dando», en referencia a un estrambótico Gobierno de socialistas, populistas e independentistas de izquierda y de derecha, expresa su forma de entender la política, en la que el poder está por encima de las ideas, y aclara a quien no lo supiera que con él no se puede contar para ninguna solución razonable.

¿Qué es lo que propone Pedro Sánchez? ¿Adónde quiere conducir a España? Nada de eso aclaró. Si anuncia que impedirá con sus votos cualquier posibilidad de que gobierne Rajoy, pero tampoco se plantea encabezar ese Gobierno de todos contra el PP que propone Iglesias, solo caben dos opciones. O está mintiendo en esto último, lo cual sería grave, o es un absoluto irresponsable que apuesta por unas nuevas elecciones en las que, además, difícilmente volverá a ser candidato, porque su partido se lo impedirá.

Gracias al rey, ahora se abre un período en el que sería inaudito que se mantuvieran las posiciones de bloqueo. Rajoy debe sentarse a negociar sin límites con PSOE y Ciudadanos. Y Sánchez y Rivera deben mostrar su disposición a pactar si se les ofrecen contrapartidas. Cualquier otra cosa situaría a España ante un abismo muy peligroso.