Recato playero


El topless empezó a popularizarse a finales de los años 60 cuando los movimientos feministas adquirieron una gran relevancia. Poder tomar el sol con el pecho descubierto, transgrediendo las costumbres puritanas, suponía y supone un logro en la lucha por la igualdad de género. 

Hoy es una costumbre tan extendida que no supone ni un escándalo ni un dilema moral para casi nadie. Y digo casi nadie, porque de todo hay.

Me niego a pensar, que las mujeres nos vamos a quedar calladas antes esta tremenda demostración de diferencias. 

Nunca entenderé la verdadera misión del top que llevamos las mujeres en la playa o en la piscina, ni por qué algunas veces nos ruborizamos, si encontramos a algún amigo. Siempre sintiéndonos culpables. Si algo no puedo ni soportar, es pensar que yo tengo que ir con la parte de arriba de mi bikini y los hombres no, que por cierto algunos tienen más tetas, y no tienen que hacerlo. 

¿De qué depende? ¿Qué hay de malo en las tetas de una mujer y de bueno en las de los hombres? ¿Cómo les hablamos a nuestros hijos de la igualdad si la misma ley demuestra lo contrario? 

Asociaciones ultraconservadoras y profamilia, recogen firmas para quitarnos derechos al resto de personas, ya que las personas que hacemos topless somos zafias y degradamos las playas. Y yo me pregunto, ¿qué harán con los niños en invierno? ¿No podrán ver la televisión tampoco? Porque actualmente hasta para vender un rollo de papel ponen a una mujer con poca ropa. ¿No sería mejor educarlos entendiendo que el cuerpo es algo natural, que cada cual es dueño de él y que no significa ninguna vergüenza mostrarlo? Todo ello siempre y cuando la actitud sea de respeto con el otro y no de provocación. Los niños no tienen maldad. Las ideas raras están en los que los educa.

En resumen, en la educación y en la actitud está el permiso de usar lo que nos venga en gana. Y no olviden, ultraconservadores, que en las noticias de las 14:00 horas, se ven los cuerpos descuartizados por las bombas o los atentados en París, Tunez o Kuwait.

Pero para ustedes es más recomendable que sus hijos e hijas vean los muertos y el sufrimiento antes que una revista erótica... No vaya a ser que se nos transforme...

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