Manzanas traigo


De dónde vienes, manzanas traigo. Tal cual la rueda de prensa de Mariano Rajoy. Y tendría su gracia si no fuera que llevamos casi un año con un Gobierno en funciones y en lugar de acercarnos a una solución hoy estamos aún peor que un día antes. ¡Y ya es difícil empeorar más la situación! Pero el duelo PP-PSOE aún puede depararnos muchas y desagradables sorpresas. Aunque sea cierto que no podrá haber Gobierno si los socialistas no cambian de posición, eso no justifica ni puede servir de excusa a Rajoy para ignorar a Ciudadanos. Despreciar los planteamientos del único partido que se ha mostrado dispuesto a darle el sí dice muy poco en favor de la (supuesta) voluntad política de los populares de buscar apoyos para su líder. No hay nada de constructivo en el atrincheramiento sin más de Pedro Sánchez en el no, pero intentar moverlo mediante una operación de derribo, como hace el PP, no ayuda nada. Al contrario, aumenta la brecha que los separa y reduce las posibilidades de un cambio de posición de los socialistas.

Cuando alguien quiere algo de otro, está obligado a ofrecer a cambio algo de valor para este último. Lo contrario es buscar su capitulación, y eso en política ni es realista ni es bueno. Porque cada partido está obligado por un mandato, por difuso que sea, de millones de votantes. Si el PP no es capaz de ofrecer un compromiso público con la regeneración como el planteado por Ciudadanos, va a ser imposible formar Gobierno, porque nadie le va a dar su apoyo de manera gratuita, como parece que pretende. No es el único, pero sí el principal obligado a hacer todo lo necesario, y más, para desbloquear la situación. Lo inaceptable es prolongar esta agonía política y que casi dos meses después de las elecciones ni siquiera sepamos si habrá un pleno de investidura.

Manzanas traigo