Agustín Aramburu, el artista fluvial

OPINIÓN

29 ago 2016 . Actualizado a las 18:14 h.

Dicen los que han tenido la fortuna de verlo, que el cuaderno de Agustín Aramburu contiene mil maravillas artísticas, y es que este parragués con aire de bohemio despistado es un artista total, al más puro estilo de los vanguardistas del siglo XX.

Más oriental que un samurai, Aramburu tiene en Arriondas y su idolatrada comarca de Picos de Europa, su particular Jardín de las Delicias. Como buen ecléctico, su inagotable surgencia creativa bebe de un millón de fuentes, pero una de las más evidentes es el río sagrado cuyo fluir siente cada día: el Sella.

Su panteísmo artístico le ha llevado a concebir su tierra como una infinita galería de arte al aire libre, donde «monta tanto, tanto monta» la libertad de ideas y la pureza de la naturaleza como la actuación artística en sí misma.

Y es así, con la sencillez y la constancia que le caracterizan, como Agustín va convirtiendo su pueblo en un lugar donde arte y naturaleza son un espacio social y mental común.

Aunque casi cada rincón, pared, o habitáculo tiene en Arriondas el sello Aramburu, este año este sello ha llegado de manera muy especial al Sella.

La pasión sellera de Agustín, bien nutrida desde la infancia, le ha hecho maestro inspirador y autor del mural que puso color y alma este año en la ribera parraguesa de la salida del Sella, y que fue una loable iniciativa de un movimiento social y cultural cada vez más consolidado como es Selleros.

Pero el caudal de pasión sellera no se quedó ahí. Agustín Aramburu es el autor de la más completa y documentada exposición sobre la historia de Las Piraguas que se ha hecho nunca hasta la fecha, organizada por el Comité Organizador del Descenso Internacional del Sella. La idea de la exposición conectó tanto a nivel popular que muchos  selleros le llevaban a Agustín personalmente a la Casa de Cultura de Arriondas fotografías y otros recuerdos de Les piragües, sin olvidar por supuesto  el contenido aportado por los Amigos de Dionisio de la Huerta sobre la vida del fundador de la Fiesta de las Piraguas.

Desde el primer momento sentí a Agustín Aramburu como un artista total, como un alternativo de verdad, como un vanguardista militante, y sobre todo como un tipo auténtico para que el que no todo vale por la pasta ni por la fama. Cuando pensé en escribir sobre él y le comenté mi sentimiento de artista total, Juan Manuel Feliz me dijo: «Aramburu es  el artista fluvial».

Al instante lo total se transformó en fluvial y viceversa, y sentí que el Sella era el río total, y Aramburu El Bosco del Sella.