Irresponsables


Hace 257 días, los españoles elegimos a nuestros representantes. En más de ocho meses, estos han sido incapaces de cumplimentar un mandato esencial de los ciudadanos: formar Gobierno. Ahora mismo, todo apunta a un nuevo fracaso y, en consecuencia, a otras elecciones, que serían las terceras en un año. Éticamente inaceptable, políticamente reprobable. No se hunde el mundo, porque en última instancia los españoles retomaremos el mando. Pero sería el reconocimiento de la ineptitud de los políticos. Suya, de todos, es la responsabilidad de transformar el voto en un Gobierno. Es la esencia de la democracia parlamentaria. La obligación de los partidos es encontrar fórmulas para sumar los apoyos precisos. Para ello hace falta, primero, diálogo, porque se necesita el apoyo de terceros. Y para negociar hay que empezar por reconocerle al otro la legitimidad de su posición y su derecho a defenderla. Finalmente, exige capacidad de renuncia, tanto para hacer concesiones como para sacrificar objetivos particulares en aras de los intereses generales, que son, en este momento y en estas circunstancias, la formación de Gobierno.

Pues bien, nada de eso hemos visto en más de ocho meses. Los dirigentes se han esforzado más en eludir responsabilidades propias y trasladarlas a otros que en hacer aquello que deben. Cada uno se ha atrincherado en sus propias razones y ha negado el pan y la sal a los demás. Así es imposible construir nada, y menos aún un Gobierno. Pesan más los vetos que las soluciones. Un callejón sin salida al que nos han abocado entre todos. Y son ellos los que tienen que encontrar un punto de fuga. Tienen dos meses aún. Suficientes si se tiene voluntad y, sobre todo, ánimo de rectificación. Aunque las intervenciones en el debate de ayer no invitan al optimismo. Rajoy insistió en el chantaje y en machacar a quien quiere que le ayude. Así es imposible. Y Sánchez insinuó un intento de alternativa que sabe de antemano que está condenada al fracaso. Vuelta a lo mismo. Al ombliguismo y la irresponsabilidad.

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