Denuncia contra «Charlie Hebdo»


Leyendo la prensa me entero de la demanda o denuncia -según el medio en el que lean la noticia unos la tratan como demanda y otros como denuncia, demanda sería lo correcto ya que ha sido interpuesta ante la fiscalía, pero no vamos a entrar aquí en disquisitudes judiciales  y sobre la falta de rigor de los medios- interpuesta por el Ayuntamiento de la localidad italiana de Amatrice, gravemente afectada por el terremoto acontecido en agosto, contra la revista satírica francesa «Charlie Hebdo» por  la publicación de una viñeta titulada «Terremoto al estilo italiano». La caricatura mostraba a un hombre cubierto de sangre con la leyenda «Penne con salsa de tomate» y a una mujer carbonizada como «Penne rebozado»; en el dibujo aparecen además algunos cadáveres sepultados bajo edificios colapsados como «Lasaña». Tras una larga oleada de críticas, publicaron otra viñeta donde clamaban que ellos no tenían la culpa, que la culpa de tantas muertes en esta catástrofe la tenían las mafias que emplearon materiales de mala calidad en la construcción de los edificios y carecían de estructuras antisísmicas, y tienen razón. Si no han visto las viñetas pueden encontrarse en Google sin ningún problema.

Sí, recuerdan, «Charlie Hebdo» es esa revista que fue todo el mundo, pero que al final no es casi nadie. Sí, esa revista a la que alabasteis como adalid de la libertad de expresión cuando hacían bromas contra los árabes, bromas que pagaron sus miembros con la vida, pero que no os hace tanta gracia cuando tratan sobre temas que sentís cercano. Y todo, porque muy poca gente, en verdad: «JE SUIS CHARLIE». Pero a muchos os pudo el «postureo», y venga: millones de «Charlie» en todo el mundo. Bueno, que no se que es mejor, la verdad, si este postura o todos aquellos «capillitas», «perfectos», amantes de la políticamente correcto que justificaron con «bueno, es que se pasan, hay cosas con las que no se puede hacer bromas» lo que les había pasado a estos humoristas. Bueno recuerden las desafortunadas palabras del peronista pontífice Francisco I: «si alguien se mete con mi madre, le pego un puño». Y así todo.

Los medios rezan: «El pueblo italiano se muestra indignado», «durísma viñeta». «ola de indignación». Y el abogado que defiende los intereses del consistorio italiano: «Este es un insulto macabro, sin sentido e inconcebible a las víctimas de un fenómeno natural (?) Las críticas, también las que se expresan mediante sátiras, son un derecho inviolable tanto en Italia como en Francia, pero no todo puede ser una 'sátira', y en este caso las dos caricaturas ofenden la memoria de todas las víctimas del terremoto, de los supervivientes y de la ciudad de Amatrice». Muchos tratan de poner límites al humor, pero el humor sólo tiene un límite: que sea bueno o malo. Se pueden hacer bromas con todo y de todo, no hay temas que tengan que quedar relegados al humor. En aras de no herir a nadie muchos defienden en limitar y cerciorar la risa; y todo deviene al final en la censura. La sátira es un modo de crítica, de válvula de escape. Todos hemos hecho este tipo de humor, repito, todos. Lo que pasa  es que la mayoría siempre lo ha hecho dirigido contra colectivos y temas que no nos sentimos identificados: bromas racistas, machistas, religiosas. Y para poder hacer este tipo de humor, además de ser bueno, debemos empezar por nosotros; y «Charlie Hebdo» cumple en la mayoría de sus viñetas con esto, no hay duda.

La viñeta demandada no me gusta, no les voy a mentir. Pero no porque pueda herir o atacar a nadie, no me gusta porque la veo pobre y mala, esperaba algo mejor. Pero si basamos en nuestros gustos, en ideas afines, lo que se puede publicar o no, volveremos a tiempos anteriores y oscuros, tiempos en los que un señor bajito y de bigote que nació en Ferrol, y era un hijo de puta, y que llamaba «hostilidades» a las masacres cercioraba la libertad de su pueblo. El artista sólo debe responder por su obra, por la calidad de ella; y nada más.

Les recomiendo que acudan el 24 de septiembre a Oviedo, al Filarmónica, a ver la actuación de Edu Galán y Darío Adante, directores de la revista «Mongolia» -lo mas parecido en nuestro pais a «Charlie Hebdo»- MONGOLIA EL MUSICAL DOSPUNTOCERO y rompan sus tabúes, rompan contra lo políticamente correcto; sólo vayan, observen y las risas saldrán solas. Si mas personas fuesen realmente «Charlie» a nuestro país le iría mejor, créanme. 

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