Pinceladas sobre electoralismos y presupuestos


A estas alturas, todo el mundo sabe ya que en Asturias y en su Parlamento hay una mayoría política de izquierdas que podría estar trabajando conjuntamente desde el minuto 1 de la legislatura en beneficio de los asturianos y asturianas que más precisan de lo público. A estas alturas, todo el mundo sabe también que Podemos decidió dinamitar esa mayoría desde ese mismo minuto 1 -don't forget aquella propuesta de Gobierno transversal que Emilio León lanzó tras las elecciones autonómicas a Foro Asturias y a Ciudadanos-, y que su desprecio hacia el socialismo asturiano pesó más que su interés por mejorar con políticas concretas la vida de la gente.

Desde aquel mayo de 2015 muchas cosas han ocurrido en Asturias. Entre ellas, una pinza constante en contra del Gobierno socialista formada por PP y Podemos, una negociación presupuestaria fallida y dos elecciones generales, las de diciembre y las de junio. Todos recordamos el teatrillo que llevó a cabo Podemos en la negociación del presupuesto del pasado año, y cómo sus líderes esperaron al día siguiente de las primeras elecciones generales para imitar al PP-Foro y presentar una enmienda a la totalidad a un presupuesto que destinaba 7 de cada 10 euros a políticas sociales, y que estaba pactado y acordado con Izquierda Unida. Pocos meses después de aquello, tuvieron lugar las segundas elecciones generales, aquellas en las que la unión de Podemos e Izquierda Unida iba a superar ampliamente al PSOE en toda España, y muy especialmente en Asturias, según algunos. Pero lo cierto es que lejos de cumplirse semejante predicción, lo que ocurrió fue que la coalición perdió en nuestra región casi 50.000 votos respecto a las elecciones de diciembre, y más de 65.000 si comparamos con las autonómicas que tuvieron lugar en mayo de 2015. De este modo, tras más de un año de pinza política del PP y de Podemos en nuestro parlamento, el resultado no fue otro que una pérdida de apoyo social nada desdeñable para la formación morada. Y en mi opinión, cualquier fuerza política con la más mínima capacidad de análisis deduciría de estos datos una evidente necesidad de replantearse determinadas posturas y comportamientos.

Podemos tiene ahora la oportunidad de enmendar el error que ha estado cometiendo durante más de un año, y sumarse de una vez al pacto que la FSA-PSOE e IU firmaron al inicio de la legislatura, evidentemente negociando aquellas cuestiones que quieran modificar o añadir al mismo. Podemos tiene ahora la oportunidad de empezar ese camino negociando en serio un acuerdo presupuestario que permita a la Administración exprimir al máximo -en tiempos y en recursos- los medios de los que disponemos como región: más de 3.600 millones de euros a los que debemos sacar todo el provecho y poner a disposición a través de lo público de aquellos y aquellas que más lo necesitan. Podemos debe abandonar ya el tacticismo, la política de regate corto y el electoralismo, y deben aprovechar de una vez sus nueve escaños para traducirlos en mejoras reales para la sociedad asturiana. Y eso se consigue negociando y acordando, y no sacando a la tribuna pizarras, camisetas llamativas y peluches de colores, ni acusando sistemáticamente de corrupto a un partido y a un presidente que han demostrado reiteradamente ser implacables en ese asunto.

Los dirigentes de Podemos deberían, y esto es fundamental, abandonar sus viejos rencores hacia el socialismo asturiano, asumir de una vez que no habrá sorpasso, y resignarse a vivir con ello. Seguro que con ese nuevo enfoque vital vivirán mucho más tranquilos y, sobre todo, ayudarán mucho más a Asturias y a su ciudadanía. Seguro que de esa forma se dan cuenta de que Asturias necesita un presupuesto para 2017, y se esfuerzan con ahínco en alcanzar el pacto que lo apruebe.

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