Me encantan las historias puras de buenos y malos, soy fan declarado de algunas de las más brillantes elaboradas para los géneros de fantasía y ciencia ficción; llegó luego un consenso en el gusto de los que crecieron con estas historias por los tonos crespusculares, las caracterizaciones más llenas de matices, más reales en suma. También me gustan aunque sigo viendo un encanto en las primeras que no siempre se da en las segundas, a veces sí. Mi temor es que en el consenso por los regustos haya querido compensarse el realismo de las tramas de ficción con una visión polarizadora, en tonos de blanco y negro, del devenir de la actualidad. Y es una actitud huera porque es un quijotismo del revés que a fuerza de recrearse en fábulas de morales poliédricas, nos da de repente por revestir casi aleatoriamente con una armadura vieja y una bacía de barbero de yelmo al primero que pase por allí. Y además lo raro y lo excéntrico es apostar por la mediación y los entendimientos porque todo debe resolverse a cara o cruz, o César o nada; te señalan cuando dices que habrá que ir moliendo trigo para tener harina porque con rostros circunspectos te explican que no existen los molinos, que todos son gigantes. Era preciso en la encrucijada no un hidalgo sino Sancho y, quizá por el peso del sufijo, Sánchez aún no lo era.
Hay documentales de la naturaleza en los que se muestra cómo es una pelea territorial entre estrellas de mar. Es una batalla lentísima, en la que durante horas que rozan días, extienden milímetro a milímetro sus tentáculos entrelazados hasta que una, en una contienda secreta salvo que se le dedique cada segundo de la observación, se impone. Más que los detalles de la guerra intestina y el duelo sin piedad en el que se fue desgranando el comité federal del PSOE el sábado, me llamó la atención cómo se construyó en cuestión de días el icono de Pedro como héroe de la resistencia por parte de exactamente los mismos que le habían definido como vacío, muñeco Ken de puño y rosa Barbie, una sonrisa del destino pero en la cara de Pablo; de cero a cien sólo con pisar un poco el pedal.
Sánchez, que llegó a la secretaria general mediante unas primarias sí, que fueron un logro de su rival, y con el apoyo decisivo de Susana Díaz se volvió de pronto su mayor enemigo y es precisamente esa concepción del poder y las intrigas palaciegas en vez de un debate honesto por el liderazgo las que han llevado al partido a esta situación. Pedro pudo haber sido presidente en un momento además en el que Rajoy dio la espantada de forma inaudita tras los comicios de diciembre en los que declinó la investidura porque en lo de convertir en un juego táctico las cosas de comer él es un profesional y el resto aficionados. Podemos, legítima pero creo que equivocadamente, prefirió tratar de sobrepasar al PSOE en un nuevo lanzamiento de moneda que no salió bien. En fin, para eso se hacen los partidos, claro que sí, para tener la hegemonía de tu arco ideológico, pero no se puede apelar a categorías absolutas porque se habla en nombre del «pueblo» o la «gente» cuando no se quiere tratar con la realidad numérica, tanglible, palpable, de la expresión concreta del voto de la gente y el pueblo. En ningún sitio en nuestra norma dice que tenga gobernar la lista más votada pero sí que para gobernar hay que sumar un número concreto de diputados ¿lo hay?
Quizá lo más descriptivo de todo haya sido la manifestación a las puertas de Ferraz de quienes reclamaban a las puertas del comité como si en el interior de la sede se decidiera, que mañana, ya el lunes, hubiera un nuevo gobierno alternativo al de Rajoy. Los manifestantes, de todos los colores políticos incluso algún militante socialista, increpaban sin distinción a los diversos sectores sin importar qué estuvieran defendiendo dentro porque estaban ellos defendiendo un icono sagrado que no es de este mundo. El mayor hito de la tarde fue ver a un activista perseguir con un cartel de mafia a una trabajador de Ferraz, quién sabe si un administrativo, un conserje, un señor al que su curro normal se le ha alargado mucho el fin de semana y que pide que le dejen entrar al «interior». Y la respuesta que recibe es que precisamente en el «interior» está actuando el mal encarnado, los «corruptos» y que si quiere ir al «interior» será precisamente porque es uno de ellos. Tal cual, y además como proteste le calzan un guantazo.
Pedro podría habernos traído un gobierno alternativo, ¿cuál? El de diciembre se esfumó por apostar a otras cuestiones y la responsabilidad está más repartida, un acuerdo con Ciudadanos ya es inviable, uno con los nacionalistas debería al menos incluir un referéndum de autodeterminación de ERC que plantea como conditio sine que non, no un debate o una reforma constitucional u otra solución sino el referéndum. No entro en debatir las cualidades morales o mis preferencias sobre estas condiciones, pero ¿había algún acuerdo que ofrecer este fin de semana, una alternativa medianamente avanzada en la negociación? ¿O sólo estábamos defendiendo el ideal del bien que ungió porque sí en siete días a Pedro Sánchez? La sombra del humo de la leche derramada, apenas una brizna de ilusiones que nunca llegaron a concretarse, como si por desearlo muy fuerte el universo conspirara para cumplir tus sueños. Qué nivel de Coelho. Para lograrlo todo de un solo golpe nos quedaremos con las manos desnudas por décadas.
En el PSOE se luchó a sangre y fuego el sábado por el poder en primera instancia y ahora, como lo que no existen son las historias de buenos y malos puros, de blanco y negro moral, va a tener que enfrentarse a una disyuntiva fatal en la que cualquier opción es una pérdida y no menor, y en la que la esperanza de beneficio es mínima o nula. O bien accede a entregar el gobierno a Rajoy con la idea de rearmarse en la nueva legislatura, con el baldón que se le hará pagar caro de haber facilitado un segundo mandato al máximo jugador de ventaja de esta historia o se lanza a unos terceros comicios por la honra ya sin ningún barco para darle al mismo jugador de ventaja una mayoría de escaños aún más amplia.
Qué cuitas tienen los imperfectos mortales, debe de ser divertido observarlas con distancia desde el olimpo inmaculado de los dioses que siempre tienen toda la razón.
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