Crisis del neoliberalismo y rompimiento del PSOE


Qué el neoliberalismo económico como fase terminal del imperialismo está en crisis, pocos lo dudan ya, después de cuarenta años de descenso continuado de beneficios empresariales; a pesar del aumento continuado del capital invertido y después del crack del 2008 con las hipotecas basura de EE.UU, una vez trasladados al grueso del planeta su coste. Continúan sosteniendo la sartén por el mango y son más peligrosos que nunca viendo el acoso militar a China y Rusia. Conviene no olvidarlo.

Al capitalismo financiarizado o ficticio, como diría Marx, se le van los beneficios por todos las esquinas al menor aleteo de brisa, visto que el capital productivo ya no lo da por la crisis global del capitalismo. Le dan por invertir en burbujas especulativas virtuales, pero con capacidades reales de beneficios y pérdidas, que una vez suficientemente engordadas, explosionan en forma de infinitas y minúsculas gotitas de miserias que se reparten por el conjunto del planeta entre las clases más empobrecidas. Es la rapiña en que el sistema capitalista neoliberal se ha convertido, formato piñata piramidal.

La actual situación no significará el final del capitalismo, pero sí tal como lo hemos conocido estos últimos cuarenta años. Por eso la batalla política tenemos que darla en cada plano que vivimos la lucha de clases, ya que el final de esta historia todavía no está escrita ni determinado el final del imperialismo, por muy en decadencia que esté y por mucho que se demuestre su inferioridad para el desarrollo de la humanidad, todo ello ante el sistema de economía de mercado planificado, desarrollado principalmente por parte de potencias emergentes. La batalla es global, pero los combates se dan en los escenarios regionales y locales. Esperemos que en un futuro de forma coordinada.

La crisis del bipartidismo comienza con la crisis del sistema neoliberal simbolizado en la explosión de la burbuja del 2008 en EE.UU, trasladada al mundo y a Europa en forma de crisis bancaria y desviada al déficit público más tarde por los gobiernos del capital financiarizado. Los recortes en derechos sociales, libertades, privatizaciones, más impuestos, políticas de austeridad, son aplicaciones para la acumulación de capital y para su lucha por mantenerse en la hegemonía mundial ante la erupción de las potencias emergentes. Las movilizaciones desarrolladas por las masas obreras, la mayoría de ellas, pasando por encima de los sindicatos y partidos del sistema (incluidos los de la izquierdas reformista socialdemócrata, eurocomunista o dogmáticos que ni se enteraron) son las que transformaron la realidad existente de hegemonía neoliberal, desde el desarrollismo ejecutado tras la segunda guerra mundial- que consolidó el gran pacto social del estado de bienestar y que el neoliberalismo- con la crisis del 2008, simbolizó su ruptura con las políticas de desmantelamiento del estado de bienestar.

Grecia fue el primer país europeo que recogió la experiencia latinoamericana de las nuevas expresiones de las fuerzas populares (o populistas) nacionales, de izquierdas, reformista y radical, que bajo la dirección de SYRIZA alcanzan el gobierno popular, más por la politización acelerada que la crisis provoca en forma de explosiones de movilización en las clases populares griegas, que por la organización y concienciación política de las clase obrera. Como en España, después de más de dos años de movilizaciones contra la crisis del sistema capitalista neoliberal, ceden el protagonismo al posibilismo que permitan las correlaciones de fuerzas parlamentarias, donde ya no es tan positiva por los límites políticos tan estrechos, que la democracia del capitalismo permite para la gestión de los gobiernos.

La crisis del PSOE, con el golpe de estado ejercido en su interior por la dirigencia neoliberal corrupta socialdemócrata, retrata perfectamente la crisis global del neoliberalismo y los frentes a los que se enfrentan interiormente aquellas fuerzas provenientes del pueblo. Como el PSOE y el PCE-IU a mediados de los años setenta del siglo pasado, sus dirigentes abrazaron las teorías neoliberales bajo el pacto social del estado de bienestar, roto ahora por la burguesía dominante ante la pérdida de los beneficios empresariales de su sistema, que entra en crisis con coma profundo.

Cuando partimos de lo general a lo concreto, es para algunos cuando se nos hace incomprensible que la visión de la ruptura del PSOE provocada por los corruptos neoliberales históricos. Algunos sectores de la izquierda reformista y revolucionaria se queden más en el pasado del secretario general defenestrado, que en los motivos políticos que han llevado a que un dirigente socialdemócrata dé la mayor batalla política que ningún dirigente de la izquierda socialista haya sido capaz de dar nunca en el partido. Quedarse solo con que, entre los objetivos de Pedro Sánchez estaba el evitar la hegemonía que políticamente estaba a punto de alcanzar Unidos Podemos (cuestión a parte completamente legítima) bajo una situación a la defensiva, tanto externa por las convocatorias sucesivas electorales, como internas por el bloqueo que los dirigentes neoliberales y corruptos del PSOE ejercían sobre la ejecutiva y el secretario general, es sectarismo radical infantil.

Más allá del discurso público que el exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez haya ejercido fruto de correlaciones de fuerzas y contradicciones internas, interesa quedarnos con los motivos políticos que le obligaron a dar la mayor batalla política que se ha dado en el socialismo español desde la II República, todo ello por mantener un partido histórico del pueblo en el ámbito popular. Pedro Sánchez, como profesional de la política y la economía, sabe perfectamente que la única posibilidad de un gobierno con futuro histórico y, por lo tanto con cierta continuidad política, estaba en un gobierno de base con Unidos Podemos, de forma que posibilitara a lo portugués o como fuere, limitar o eludir los recortes al estado de bienestar que la troika neoliberal europea obliga, aunque implicase, porque así está montado el engranaje del euro, como se demuestra en Grecia, que sin una fuerte resistencia obrera y popular, no se puede evitar por los gobiernos del pueblo.

Para el infantilismo radical, el giro de YIRIZA es la traición a sus postulados, donde el reformismo muestra su verdadera careta. El análisis concreto de la realidad concreta al infantilismo le sale barato, solamente echar mano de los postulados esquemáticos del dogmatismo revisionista de los años 60 de los dirigentes soviéticos como Leonid Brézhnev, para obviar la realidad política griega y sus sujetos. YIRIZA es un coalición reformista y radical con muchos componentes revolucionarios, pero no es una organización de clase revolucionaria, por lo cual, nuestros infantiles no pueden exigirles que se comporten como lo que no son, ni se definen. También otro dato concreto fundamental: en Grecia todos (o casi) los banqueros, empresarios, profesionales y corruptos, han dejado los bancos vacíos de euros, llevándose el dinero a Suiza y la Comisión Europea y el Banco Central en contra de su reglamento. Niegan entregarles dinero sonante para que funcione la administración y el comercio. Si ahora Grecia no cumple y no recibe los 2800 millones de euros prometidos por los nuevos recortes al pueblo, se encuentra abocada al caos más absoluto, ya que al no existir dinero en metálico en caja, toda la sociedad griega se desmorona bajo la responsabilidad del gobierno de YIRIZA. Este es el chantaje y el aviso a navegantes. Es cierto, pueden rendirse y que gobiernen los neoliberales, que esto para los infantiles es coherencia y no traición.

Esta realidad no es un problema exclusivo de Europa. El papel jugado por los revolucionarios de brocha gorda y nulidad de la fina en la táctica, favorecieron la pérdida de elecciones en el núcleo duro del proceso revolucionario latinoamericano de Venezuela y Bolivia, así como en Argentina, donde situaron muy inteligentemente a Cristina Kirchner, como la principal enemiga del pueblo argentino a batir. Ahora Argentina está en venta. Lo mismo que Brasil, con el PT socialdemócrata de Lula en plena crisis, obvian que lo que importa a los intereses populares es construir la alternativa política del pueblo, que pasa por la recuperación de los sectores más sanos, que se consoliden y conjuntamente con el resto de fuerzas de la izquierda, conformar con su militancia, afiliación y votantes, la alternativa de gobierno popular al imperialismo golpista yanqui, evidentemente sin dirigentes corruptos neoliberales ni perretas infantiles.

Bajar el déficit público en España, actualmente por encima del 5%, hasta el 3.1% como marca el ejecutivo europeo, implica según sus análisis de coste, un ajuste en un año de más de 15.000 millones de euros, más la previsible multa de unos cinco mil millones si incumple lo acordado. Para las directrices europeas, los márgenes que le queda al gobierno español son muy limitados y están situados en el ámbito del escaso estado de bienestar que disfrutamos propuestas como subida del IVA al 23% y los reducidos del 10%%al tope, bajar la pensión, incluido eliminar una paga extra a los pensionista, reducción del empleo público y salarios, reducción del subsidio de desempleo, continuar con la privatización de todo lo público desmantelando la sanidad, la enseñanza y los servicios sociales, despenalizar el despido, entre otras maldades que se les ocurra.

Esto es lo que implica la abstención del PSOE a la formación de un gobierno para España del PP y a la que Pedro Sánchez muy inteligentemente se opone rotundamente. Es consciente, que si cede ante las políticas austericidas de la troika, al PSOE solo le queda la salida de la pasokización del partido. También es consciente, que los «patriotas» neoliberales del partido que han dado el golpe de estado interno creando una gestora, solo tienen dos objetivos, uno dar el gobierno en lo inmediato al PP para que gobierne y aplique los recortes que le mandan las empresas del IBEX 35 y el otro, evitar la convocatoria de un nuevo congreso por muchos años. Sabe que solo les mueve la codicia demostrada todos estos años de corrupción y el blindaje jurídico que permiten las leyes a diputados y senadores para que no canten. Por eso el apoyo a Pedro Sánchez y a todo el socialismo honrado que lucha por impedir un gobierno del PP, merece el apoyo de todo demócrata, persona de izquierdas y revolucionario que se preste, porque forman parte del pueblo y de la confluencia en la unidad popular.

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