La hora de la verdad


Desde las elecciones vascas y gallegas he asistido a siete asambleas diferentes celebradas en Asturias relacionadas con la situación que atraviesa el PSOE, organizadas por mi agrupación (AMSO), Juventudes Socialistas e Izquierda Socialista. En unas y en otras he podido escuchar toda clase de argumentos, preocupaciones y opiniones de lo que debe hacer el partido, aunque debo decir que el sentir mayoritario de la militancia a la que he podido escuchar sigue estando, afortunadamente, en el no a Rajoy y al Partido Popular. Algunos podrán seguir diciendo que toca pensar con la cabeza y no con el corazón, que la decisión de abstenerse no es apoyar al PP y que la peor opción es que se repitan las elecciones. Yo no comparto ninguna de estas tres tesis que argumentan los que apoyan la abstención, y más cuando nuestro partido prometió en la campaña electoral no facilitar en ningún caso un gobierno del PP. Me lamento que no vayamos a cumplir lo que decimos una vez más. Sumaremos una razón más a la larga lista de incoherencias que llevamos a nuestras espaldas que únicamente consiguen que nuestra credibilidad se quede por los suelos.

Las predicciones apuntan a que el domingo ganarán, en el Comité Federal, los partidarios de la abstención. Confieso que me llevaría una enorme sorpresa y una gran alegría si no se produce, pero prefiero ir asumiendo que no tendría ningún sentido haber llegado hasta esta situación si no fuera por querer cambiar el criterio del voto en la investidura. En cualquier caso, quiero rescatar una de las resoluciones aprobadas en el último Congreso Federal (Sevilla, febrero de 2012) que deberían tener en cuenta las casi 300 personas que forman parte del Comité Federal:

«Además de representar nuestros valores, la opinión de la militancia es fundamental. Saber qué piensan sobre nuestro país, comunidad autónoma, municipio, o sobre nuestra propia organización, es una información muy valiosa que no podemos desperdiciar. Por ello, es necesario crear nuevos espacios de debate y mejorar los ya existentes en el Partido. Necesitamos seguir escuchando al mayor número de personas posibles, porque ello nos dará fuerza como organización. No obstante, se constata que la figura del militante se ha desdibujado en nuestra organización. Es un problema que se observa, especialmente, en las ciudades medianas y grandes. La participación en la vida orgánica del Partido es costosa en términos de tiempo. Por ello, mejoraremos la contribución que tiene la militancia en la toma de decisiones, fomentando la presencia en las Agrupaciones de los responsables orgánicos e institucionales tanto para informar como para recabar propuestas de los afiliados. En esta línea, además de potenciar la existencia de espacios abiertos al debate de los afiliados, hemos de explorar la implantación de cauces que permitan a la dirección del Partido conocer la opinión de la militancia, permitiendo así su implicación directa en la definición de los posicionamientos políticos del Partido».

En ese sentido también habla el Documento de la Ponencia para la Conferencia Política (Madrid, noviembre de 2013) cuando dice de «incrementar el debate democrático y la participación activa de la militancia a la hora de conformar posiciones, tomar decisiones y elegir a las direcciones, a los/as candidatos/as y a las candidaturas». Creo que se ha abierto, de manera paralela al asunto de la investidura, un debate interesante en el partido sobre la «democracia representativa» y la «democracia participativa». Y digo esto porque mientras se ve que ya hace cuatro años se había abierto la veda a ampliar la participación de la militancia en la toma de decisiones, en la práctica se observa que el máximo órgano entre congresos del PSOE, que es el Comité Federal, es el que al final decide qué se hace, y sus miembros son libres de contar o no con la opinión de la militancia. Aunque el PSOE no sea un partido asambleario, a mí me parece que en asuntos trascendentales es obligado preguntar a la militancia qué piensa. Si no se hace así lo único que se conseguirá es que los afiliados de base no se sientan representados por los compañeros que han sido elegidos para asumir responsabilidades orgánicas y/o institucionales. No se trata de consultarlo todo, pero sí lo transcendental y esto no es poca cosa.

Llegó la hora de la verdad. El domingo saldremos de dudas y la semana que viene será determinante para que Rajoy gobierne o para que volvamos a empezar una nueva campaña electoral. Mi opción sigue siendo la segunda, aun cuando el partido no se encuentra en su mejor momento, pero prefiero que asuma el coste de unas elecciones en diciembre a que tengamos marcados para siempre el sello de habernos abstenido para que gobierne la derecha. ¡NO A RAJOY NI AL PARTIDO POPULAR!

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