Mucho ruido, pocas nueces


Tras la expectativa generada por el nuevo Gobierno, la primera sensación es de frustración. Se esperaba un Gabinete más renovador y de mayor empuje político para afrontar una legislatura que va a exigir mucha cintura para afrontar los cambios que demanda una oposición que tiene la mayoría en el Parlamento. Pero no. El presidente ha necesitado cuatro días para diseñar un Ejecutivo de bajo perfil y de carácter continuista. Rajoy en estado puro. Ha sacrificado a los dos ministros más díscolos: el de Interior, reprobado por el Congreso; y el de Exteriores, un verso libre que ha ido de charco en charco. Entre los nuevos, predomina la competencia técnica y la falta de aristas. El talante se dulcificará, pero las políticas no cambiarán, porque los reforzados son Sáenz de Santamaría y De Guindos, pilares políticos de las políticas, reformas y recortes en la legislatura de la mayoría absoluta. Por no cambiar, no cambia ni las formas. Comunicó su nuevo equipo por Twitter; las mujeres siguen en clara minoría y Cospedal, aunque entre en el Gobierno, es como si siguiera fuera, consolada con un ministerio menor.

Mucho ruido, pocas nueces