El voto oculto


En este 2016 han ocurrido muchas sorpresas electorales y nos ha dado muchas lecciones que no deberíamos obviar, sobre todo a lo que se empieza a llamar «voto oculto» o «voto vergonzante». ¿Cuántas veces nos hemos ido a la cama pensando en que se iba a producir un resultado a tenor de las encuestas y al final salió vencedora la opción contraria? Ocurrió con el Brexit y ha vuelto a suceder el martes en las elecciones de Estados Unidos.

Está claro que en épocas de crisis triunfan los mensajes más populistas y demagógicos. Es triste que haya gente que se deje arrastrar por esos discursos pero no es un fenómeno nuevo. No obstante sí que veo un dato a tener en cuenta, y que por lo general no se resalta, y es la importancia que adquiere cada vez más el voto rural. En España hay 17 millones de personas con derecho a votar, y a diferencia de los ámbitos urbanos la abstención no es tan numerosa. Se vio en el Reino Unido, donde el «no» al Brexit fue claramente vencedor en las urbes, muy pobladas, pero donde suman menos que todos los núcleos rurales. Ahí estuvo la explicación a que la salida de los británicos de la UE fuera la opción ganadora. Trump es una nueva demostración de lo que estoy diciendo, y si estudiásemos más casos seguro que nos encontraríamos con idénticos resultados.

Quizás estemos ante un nuevo tiempo. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se vaticina preocupante. No es que Hillary Clinton supusiera una gran tranquilidad para el mundo, pero desde luego su rival tiene pinta de que va a convertir las relaciones internacionales en un verdadero caos. Poco van a ayudar las próximas elecciones francesas, holandesas y austriacas, donde formaciones de ultraderecha pueden llegar a formar gobierno, así que tendremos a los dos lados del Atlántico a una serie de políticos muy dados a la palabrería barata y poco a solucionar los problemas de la ciudadanía. 

No sé si serán malos tiempos para la lírica, pero sigo creyendo que la política es el instrumento que tenemos los ciudadanos para cambiar las cosas. Que uno se avergüence de su propio voto denota que algo estamos haciendo mal. Hay políticos indeseables como Trump que llegan al poder por la incapacidad de los políticos deseables para solucionar los problemas de la gente. Cada uno que apechugue con su responsabilidad, que trabaje duro y que intente que en próximos comicios la tendencia vire a formaciones verdaderamente responsables y útiles para la sociedad a la que aspiran a representar.

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