Leonard Cohen: la tela prendida en fuego

Belén Suárez Prieto OPINIÓN

OPINIÓN

11 nov 2016 . Actualizado a las 19:42 h.

En mi caso, sucedió al revés de lo común. No fui la hermana mayor que descubre a Leonard Cohen a sus hermanos pequeños. En mi caso, sucedió al revés, no cumplí mi papel, y mi hermana, más joven que yo, trajo a casa Songs of Leonard Cohen, en un vinilo que ya nunca volvió a ser de ella, y me lo mostró.

Nada volvió a ser lo mismo.

Al poco tiempo, llegó a casa el I’m your fan, el disco de versiones del maestro canadiense patrocinado por la revista francesa Les Inrockuptibles, y no solo nada volvió a ser lo mismo, sino que decidí dejar de salir fines de semana, en aquella edad esto era casi impensable, para traducir aquel libreto.

Y me di cuenta de que ya no había remedio, there ain’t no cure, no hay remedio para el amor. No me di cuenta, entonces, es verdad, fui consciente años más tarde, cuando no hay remedio para el amor, cuando entendí que no hay forma más elegante y más dolorosamente cínica de que en una ruptura te digan hey, that’s no way to say goodbye.