¿Vivimos en los Estados Unidos de Europa?

OPINIÓN

23 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Siempre, a lo largo de la Historia, ante una crisis de modelo, ya fuese de imperios, de reinos o de ciudades-estado, se ha tendido a buscar dentro de la comunidad, de lo inmediato, aquello que lo lejano y ajeno parecía no otorgar. A día de hoy, cuando los Estados-nación se encuentran en entredicho, esta búsqueda es más que evidente. Por este motivo está proliferando el multiculturalismo, la vuelta a la autenticidad, al calor de lo familiar, de la comunidad. Este retorno hacia lo conocido nos proporciona seguridad frente a la incertidumbre, convicción frente al desasosiego y la sospecha. Pero hay más razones que lo explican. La identificación, la identidad, se produce de un modo más sencillo con lo próximo, con lo contiguo que con lo lejano y amplio. Por ello, en este momento, los euroescépticos pueden estar satisfechos, los partidos de ultraderecha entran a formar gobierno y los cosmopolitas son señalados como locos extravagantes, nuevos pijos ricos que pueden permitirse serlo. 

Para esta visión comunitarista, las instituciones comunitarias o supraestatales se encuentran demasiado lejos y nunca entenderán los problemas de lo cotidiano. Por su parte, el Estado se entiende como un «comunitas communitatum», en lugar de una colección de individuos, egoístas y aislados. El Estado debe facilitar la consecución o, al menos, la persecución de los fines de los miembros integrantes de agrupaciones dentro de la sociedad (nunca de los individuos, parece ser). Por este motivo, el papel centralizador de decisiones se entiende poco útil, prefiriéndose el principio de subsidiariedad, inclinándose por adoptar las decisiones en el ámbito local, siempre que sea posible. 

Este principio de preferencia de lo local frente a lo estatal nos sirve para abordar la situación actual de los Estados-nación, sobre todo en Europa. Para muchos nos encontramos ante una crisis del modelo, para los menos, ante un proceso de readaptación a nuevos retos, mientras nadie parece recordar la juventud de los mismos. Giovanni Sartori, gran conocedor de la realidad europea, considera que los Estados-nación se están vaciando en lo más pequeño (nacionalidades, secesiones) y en lo más grande (supranacionalidades-UE).