Futbolistas y reguetoneros


«Espero que Messi y Cristiano no defrauden». Así. A la gallega. Con mucha retranca. Y tirando con bala respondió Gabriel Rufián, ese diputado de Esquerra que se ha erigido en el follonero del Congreso, cuando le preguntaron por el clásico entre Barcelona y Real Madrid, que llegó precedido de un nuevo escándalo público por los problemas con el fisco de una megamillonaria estrella del fútbol.

El argentino y el portugués siempre pelean por ser los mejores. También compiten en ser los campeones en insolidaridad por su, presunta en algún caso, culpable en otro, irresponsabilidad fiscal. Pero cuidado con decir algo en las redes. Ipso facto aparecen los forofos e intentan acallar cualquier crítica o debate sereno con improperios, insultos y manifestaciones varias de fascismo verbal.

Uno pierde parte de la esperanza natural en el ser humano cuando ve a gente que lo pasa mal para llegar a fin de mes (o que directamente no llega) defender a tíos que ingresan decenas de millones de euros al año y no cumplen con la ley. Y la pierde de todo cuando pasa lo mismo por señalar a un reguetonero de medio pelo que busca fama y fortuna con letras machistas y denigrantes. Para colmo, el interfecto, un tal Maluma, se compara con Jesucristo. A la hora de elegir entre pan y circo, casi siempre triunfa el circo.

Futbolistas y reguetoneros