La inmaculada independencia del señor Aznar

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

José María Aznar ha renunciado a la presidencia de honor del PP, que ocupaba desde el 2004, cuando Mariano Rajoy creó para él ese cargo, hasta entonces inexistente. Aunque había afirmado en multitud de ocasiones que cuando dejara el Gobierno pasaría a ser un simple militante de base, Aznar aceptó gustoso ese puesto, que implicaba seguir en la ejecutiva del partido. Lejos de agradecerlo, se dedicó, casi desde el primer día, a criticar a Rajoy. Primero reprobó su labor de oposición. Y luego, su gestión de Gobierno. Y lo hizo, caso insólito, a través de la fundación FAES, ligada y financiada en buena parte por el PP. Aznar justifica su renuncia a la presidencia de honor alegando la necesidad de mantener la «independencia» para ejercer su labor como presidente de FAES, que se ha desvinculado del PP hace dos meses.

Naturalmente, Aznar puede hacer lo que considere oportuno. Pero conviene preguntarse primero porqué ha tardado 12 años en darse cuenta de que, para criticar al PP, es mejor no ser el presidente de honor del PP ni recibir dinero del PP. Y, segundo, por qué cree que su «independencia» se ve contaminada por ser presidente honorario del PP, y no por su pertenencia a numerosísimas empresas privadas, de las que cobra pingües salarios. Que se sepa, entre otros muchos, Aznar está en el consejo de News Corporation, cobrando un sueldo de 213.214 euros anuales del magnate Rupert Murdoch. Ha sido asesor, también muy bien pagado, del fondo buitre de inversión Centaurus; de la financiera norteamericana Doheny Global Group, y de la inmobiliaria JER Partners. Estuvo también en el consejo de Endesa, cobrando 300.000 euros anuales. Es, miembro asesor de International Advisory Board of Barrick Gold Corporation, la mayor empresa mundial de extracción de oro. En el 2013, fichó como consejero de DLA Piper, uno de los mayores bufetes jurídicos del planeta. Es asesor personal de John Scott, presidente en España de la consultora KPMG. FAES ha recibido multitud de subvenciones del Estado español y hasta de la Generalitat de Cataluña. Sí, ¡de Cataluña!. E ingresa cada año jugosos donativos de grandes empresa españolas. Y, si usted quiere, puede contratar a Aznar como conferenciante de lujo llamando al Washington Speaker Bureau, que lo tiene en su nómina. Pero nada de eso al parecer, perturba tanto su independencia como ser presidente de honor del PP.

Y tampoco ha perturbado su independencia el hecho de que Hacienda le obligara a regularizar 269.456,15 euros, incluida una multa de 70.403 euros, tras una inspección fiscal; que él y su esposa, Ana Botella, canalicen sus ingresos a través de una sociedad, Fazmatella, que les permite tributar al 25 %, la mitad de lo que les correspondería por IRPF, o que sus hijos y yernos hagan negocios millonarios gracias a sus excelentes contactos. La gestión de Rajoy, incluida su política fiscal, puede ser discutible. Pero no parece que Aznar sea el hombre que tenga más independencia ni más autoridad moral para cuestionarla. Ni con FAES, ni sin FAES.