2h 19'


Y los segundos los desechó la fiebre de la bronquitis que se ocultaba en mi pecho como un alien y que fue detectada 4' antes de que saliera de la in-sana e in-fecta microsala de urgencias del Centro de (In)Salud de La Ería a la que había entrado 2h 15' antes. No conté pero tengo la impresión de que superamos el medio centenar de pacientes que desde poco más del mediodía de Nochevieja y durante esas 2h 19' nos apilamos como juguetes rotos en el ridículo cuartucho que nos forzaba a rozarnos y a compartirnos toses, estornudos, carraspeos, salivas, mocos, y virus y bacterias bailaban rock and roll y nos servían cócteles de ellos mismos. Un señor tiritaba de tal modo y de tan continuo que pedimos que fuese atendido de URGENCIA, porque aquello no eran urgencias, como nos hacían creer; era una consulta más de un día normal aunque con los pisos superiores clausurados.

Pedí aclaración y se me informó que había «triaje». Triar es escoger, separar; o sea, que tiene prioridad el más grave. No hubo triaje. Cuando el enfermero me llamó para el supuesto triaje, lo hizo porque era mi turno de llegada, más de dos horas antes. La diferencia entre ser triado y esperar a ser triado es que por el primero se es conducido a un pasillo largo con más de seis sillas, que es el número de las que hay en el misérrimo cubil donde aguardan con el alma en pena los del segundo supuesto, los que esperan el puto y falso triaje. ¿Te duele la espalda tras horas de pie? Pues te acuclillas o te sientas en el suelo, teniendo cuidado de que no te pisen. Una vez en el pasillo largo de muchos asientos y pocos pacientes, el tiempo vuela. Había dos médicos (un tercero peregrinaba de casa en casa), que me alivió porque ya estaba en la cuenta de que había uno, y dos es un dispendio, y muy contento y sumamente agradecido por pertenecer al centro de La Ería, un privilegio reservado a la gente guay, no en balde otros siete u ocho centros están cerrados y sus desafortunados pacientes tienen que desplazarse al mío justamente cuando la gripe ha llegado a la cumbre del Everest.

Salió de su consulta una médica tras el enfermo que acababa de ojear y se fue al baño y di gracias a Dios porque era una persona con derecho a mear, o cagar, o cambiarse o ponerse la compresa, o el tampón. Quizá porque está protegida por el halo de AUTORIDAD, o por lo que sea, que no tienen las teleoperadoras con jornada de cuatro horas. Y salió del baño, entró en el consultorio, salió al poco y me llamó, y en unos 4' salí diagnosticado y con la receta de Augmentine 500mg en la mano. Qué feliz estaba. A la muchedumbre nos va la marcha. ¿Nos tratan como a perras? A ladrar. Es la adaptación. Te adaptas a los malos gobiernos; a que te desprecien en la salud y en la enfermedad; a que te mientan; a que te roben; a que te vapuleen; a que se tronchen de risa de ti. Y tú sigues con tu vida. O ¿qué vas a hacer? ¿Prender fuego a los edificios del Gobierno, la Consejería de (In)Sanidad y del Parlamento de Asturias? Procuras no buscarte problemas con la justiciera Justicia, que es la protectora del orden VÁYASE A LA MIERDA, POPULACHO. En Auschwitz, grupos de judíos jodidos pero que jodidos llegaron a practicar orgías. Todavía no habían sido gaseados. ¿Qué les quedaba? Seguir viviendo entretanto, dejándose llevar por la libido Quizá tres horas más en el gueto de urgencias de La Ería hubiese derivado en una orgía. ¿Por qué no? Si el judío es el pueblo más inteligente, ¿acaso no es un acierto que el pueblo más estúpido le copie en algo placentero que le haga sortear por un tiempo su paupérrimo destino?

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