Entre tempestades


Entre una tempestad y otra, una falsa calma. Así vive el PSOE las vísperas de la batalla que se avecina por la secretaría general. Es curiosa la hostilidad con la que los más próximos a Susana Díaz han reaccionado al anuncio de la candidatura de Pedro Sánchez. Como si les hubiera pillado por sorpresa. Extraño, porque era una evidencia desde el discurso mismo con el que renunció a su cargo. Los susanistas creían que el mero paso del tiempo, retrasando la celebración del congreso, y maniobras como la candidatura de Patxi López para segarle la hierba bajo los pies serían suficientes para enfriar los ánimos de revancha de Sánchez. Un error político de bulto, porque el ex secretario general no tiene ya nada que perder. Su defenestración convirtió en hemorragia la herida que desangra a los socialistas desde los recortes de Zapatero. La misma herida por la que supura el socialismo europeo, incapaz de dar respuesta a las necesidades de su gente sin traicionar su historia. El cisma entre los aparatos y sus bases alienta en los partidos socialistas el mismo populismo que campa en la sociedad en general. El PSOE está obligado a cubrir esa brecha con rigor y sensibilidad, sin dejar que la nueva tormenta que se avecina se lo lleve por delante.

Entre tempestades