El triunfo de Iglesias y las consecuencias para Podemos

OPINIÓN

14 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La victoria orgánica de Pablo Iglesias en la Asamblea de Podemos ha sido indiscutible. El actual secretario general de la formación ha revalidado su cargo y ha logrado que su proyecto se haya impuesto al del hasta ahora su número dos, Íñigo Errejón. Si en la consulta de diciembre, relativa a la organización de Vistalegre 2 el triunfo de Iglesias había sido por dos puntos, en esta ocasión el porcentaje ha aumentado con creces. Errejón mantiene más de un 30%, un apoyo alto, pero insuficiente para imponer su hoja de ruta dentro de la organización. Por su parte, los anticapitalistas lograron el 13% de los votos y dos puestos en el Consejo Ciudadano de Podemos (de donde habían quedado excluidos en el Vistalegre original), uno de ellos el de Miguel Urbán, cofundador del partido, que participará por primera vez en la dirección orgánica del mismo.

A partir de estos resultados, Iglesias deberá elegir entre integrar a cambio de ceder ciertas parcelas de poder o por el contrario llevar a cabo una purga interna que desaloje por completo a los dirigentes cercanos a Errejón. Lo que indudablemente sí hará, ya que tiene motivos suficientes para ello y el poder necesario, será controlar toda la estructura orgánica e intermedia de Podemos, que hasta la salida de Sergio Pascual de la Secretaría de Organización, había sido controlada por el propio Errejón, que fue quien la montó mientras Iglesias estaba de eurodiputado en Bruselas, y a través de la cual, muchos de ellos se organizaron posteriormente como sector crítico.

Falta por saber cómo se compondrá la nueva ejecutiva y si finalmente el propio Errejón abandona la Secretaría Política y la portavocía en el Congreso. La primera se da por segura, la segunda está en el aire, aunque todo hace indicar que también será así, dado que quien no comparte la línea estratégica, no tiene sentido que siga ocupando semejante puesto, para el cual ya suena además Irene Montero, que además supondría dar más protagonismo a las caras femeninas del partido.