Una comisión para ajustar cuentas


Ya tenemos un nuevo juguete político: ¡la comisión! Me refiero a las comisiones parlamentarias de investigación de Bankia, del desastre de las cajas y de cómo se produjo la crisis financiera. Y el previo empezó de la peor forma que podía empezar: con los partidos dándose codazos para demostrar que el malo ha sido el adversario. Primero fue Podemos, para demostrar que todo lo anterior a ellos está podrido y lo vienen a sanear. El PSOE se sumó a la procesión porque, claro, no va a dejar que su izquierda se lleve el santo y la limosna. El PP se dijo «vienen a por nosotros», y su portavoz Hernando se opuso con una de sus vehemencias: aquí estamos a legislar, no a investigar, vino a decir. Llegó el asunto a oídos de Luis de Guindos y pujó al alza: hay que investigar, pero a Zapatero. Oyeron tal cosa los socialistas y volvieron a elevar el listón del calendario: investíguese desde el año 2000, no porque sea comienzo de siglo, sino para meter el dedo en el ojo a José María Aznar. No estamos ante una honesta comisión de investigación. Estamos ante un ajuste de cuentas. 

Posición de este cronista: el desbarajuste de las cajas ha sido de tal magnitud que nunca estuvo tan justificado investigar por qué ha costado 62.000 millones de euros al contribuyente. Pero con dos condiciones. La primera, que la comisión no se convierta en un juicio paralelo al de la Audiencia Nacional. Felipe González sostenía que no debe haber una investigación del Parlamento al mismo tiempo que se efectúa una investigación judicial. El Parlamento busca una verdad política, naturalmente interesada, que se decide por votos e ideología. La Justicia busca en principio la verdad de los delitos que se hayan podido cometer. Sería terrible que hubiese contradicción entre las conclusiones parlamentarias y la sentencia judicial.

La segunda, que la comisión, si llega a constituirse, no tenga los aires de venganza que está empezando a tener. ¿Qué se busca de Aznar? Hacerlo culpable de la burbuja inmobiliaria. ¿Y qué buscan Guindos y su partido de Zapatero? Recuperar la teoría de la herencia recibida, echarle en cara sus errores en la gestión de la crisis, otro ajuste de cuentas. Y todo el Partido Popular incluso puede buscar algo tan humano como aprovechar la oportunidad de presentarse a sí mismo y a su Gobierno como salvadores del hundimiento al que nos había llevado el zapaterismo.

Resbaladizo terreno: si hay que mirar atrás, PP y PSOE deberán aceptar que se investigue a los gobiernos autónomos que ambos tuvieron en sus manos y que trataban a las cajas como fincas privadas, llenas de amigos y financiadores. Y no se libran ni Izquierda Unida ni los sindicatos, que estaban en sus consejos de administración.

Una comisión para ajustar cuentas