La oportunidad del PSOE


Paradójicamente, la arrolladora victoria de Pablo Iglesias al frente de Podemos podría significar una nueva oportunidad para el resurgimiento del PSOE, si este partido no se empeña en meter la pata lamentablemente y competir donde y como no debe. El radicalismo callejero de Podemos puede ofrecer nuevas ventajas a los socialistas, pero también puede suceder que el PSOE no distinga con claridad el patio de juego y se afane en competir en el extrarradio. Si es así, su éxito será pequeño y su espacio se achicará peligrosamente. Algo nada deseable en estos momentos de incertidumbre.

No es, pues, la hora de Pedro Sánchez y sus pactos malabares. Ni siquiera es el tiempo de Patxi López y sus delicados equilibrios. Sobre Susana Díaz, ¿qué decir? Todavía no ha deshojado la margarita ni ha dado el paso que aún se espera y que, a juicio de muchos, se demora peligrosamente. Quizá por todo esto, ya no somos tan pocos los que veríamos con buenos ojos al presidente asturiano Javier Fernández como un buen candidato a la secretaría general del PSOE. Porque Fernández ha dado la talla como gestor y como político y ha sabido evitar el descarrilamiento del Partido Socialista hacia una escisión o algo similar.

Sé que el propio Fernández sostiene que esto no es lo deseable ni lo conveniente, pero ¿qué sería lo más deseable y conveniente? La respuesta es compleja, cierto, pero no tanto como para no tener claro lo que se juega el partido en el envite electoral. Para decirlo en breve, el PSOE se juega su ser como alternativa de gobierno con autonomía y capacidad para desarrollar y defender sus propios programas. Nada menos.

¿Está el PSOE ante una posibilidad real de recuperación y resurgimiento como alternativa de Gobierno? Esto tendrán que decirlo los electores, como es natural, pero ninguna opción socialista tendrá posibilidades si no es capaz de volver a atraer a ese votante de centro que ahora navega en las cercanías del PP por los errores cometidos por Pedro Sánchez. Sin la asunción de este análisis básico, el PSOE seguirá teniendo un horizonte complicado e indeciso, porque aliarse con Podemos no simplificará sus problemas sino que los agudizará y, aún peor, lo debilitará no sé si irreversiblemente.

La oportunidad del PSOE