Ataques a la prensa


La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) decidió amparar a un grupo de periodistas, informantes habituales de la actualidad podemita, que dicen estar acosados y recibir presiones y amenazas por parte del partido dirigido por Iglesias. Dicen que, Podemos y su horda de simpatizantes y trols, se afanan en minar su credibilidad y su prestigio profesional; intentando infundir a los lectores una sensación de recelo y que estos crean que están movidos por la casta. Dicen que sufren persecución y difamaciones en las redes sociales, en comentarios en sus artículos, llamadas y mensajes personales.

La verdad, nada de esto me extraña viniendo de los de Iglesias, es su método habitual de actuar. Si respaldan a Venezuela y a Cuba, qué esperar. Pero, es más, no sólo de estos individuos. Pese a ser una práctica deprorable y totalmente contraria a un régimen democrático, donde la libertad de prensa y expresión deberían prevalecer por encima de todo, es algo común entre los políticos: de unos y otros, no se libra ninguno. Sino para que tanto esmero en contratar y flanquearse con tantos periodistas en sus gabinetes, que no hacen más que intentar dificultar el trabajo de sus compañeros; y lo sé de buena tinta, conozco a alguno de los mejores. Siendo esta práctica torticera, es también común entre empresarios: véase Alsa en Asturias, llámenlo Zara o El Corte Inglés a nivel nacional.

Dicen las malas lenguas y los mentideros, que se equivocan mucho pero no tanto como la prensa, que los periodistas que dicen sentirse atacados por los violetas son aquellos que apoyaron a Errejón, y ahora sienten ya el piolet en su cabeza. Puede que sea mentira, o no. Me imagino a los futuros reporteros que cubran la actualidad y el devenir de Podemos acudiendo a las ruedas de prensa con un pasamontañas y firmando con seudónimo.

La APM exige a Podemos que abandone esta campaña de acoso, que cesen sus ataques contra aquellos que dan información con la que no están de acuerdo. La asociación dice tener pruebas y testimonios, y si es así no sé lo que esperan a ponerlos en manos de un juez; todo lo demás es bastante superfluo y de cara a la galería, la verdad.

Es por todos sabido, gracias a las numerosas manifestaciones de sus miembros, la idea que tiene Podemos de la prensa. Dicen de la prensa que es un «poder no electo» y que «existan medios de comunicación independientes no es el estado natural de las cosas». Conciben el periodismo como un monopolio del estado, algo que atenta contra la libertad y no tiene cabida en un país democrático. «La gestión de la información no puede depender únicamente de hombres de negocios y de su voluntad por permitir la libertad de expresión».

Pero esto que manifiestan a viva voz los podemitas no es más que la manera de actuar de todos los gobiernos -habidos y, esperemos que no, por haber- en España. Sirvan de ejemplo las televisiones públicas, cobijo de ratas partidistas y panfletos políticos en manos de quien manda. Nunca olviden que la política es un servicio público, o así debería ser. Y no me quiero erguir en defensor de estos nuevos comunistas, pero reitero: si hay pruebas y testimonios que constituyen un delito, al juez. Y sean ustedes, APM, con Victoria Pregón a la cabeza, tan procelosos con todos los abusos que se cometen: frente a unos y otros.

Podemos muestra incredulidad y sorpresa ante tales acusaciones. Como Ramos, que es siempre el que salva al Madrid, en Podemos lo hacen Iglesias, Echenique y Monedero. Ahora, súmenle también a la del 9'5 en la carrera: Irene Montero. No vaya un servidor a decir, primero, que es novia de Iglesias y me tachen de algo ignominioso. Pues ahí ha salido el póker violeta a defender a uñas y dientes a su agrupación, inculpando a FJL de falsas amenazas de un tiro con una escopeta. Como intentando arengar a sus amigos los terroristas de que repitan el ataque al aragonés, o eso ha parecido. Y achacando a presiones gubernamentales las destituciones de Ignacio Escolar y Cintora; pero sin nada de decir de Javier Gallego Crudo, uno de los que más cobijo dio al 15M y el alma mater de un magnífico programa de radio (Carne Cruda Radio), pero con el que Pablo ha cavado números veces en riña por rebatirle.

Si hay algo constitutivo de delito pónganlo en conocimiento de la Ley, venga de quien venga. Sino, cállense y no generen más basura; que bastante mierda rodea al noble arte del periodismo.

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