Europa: del alimento de las fieras a la inanición de los valores

OPINIÓN

30 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Ustedes sólo quieren destruir lo construido, y las únicas soluciones que ofrecen a los problemas complejos son simplificadas». Esto lo oímos a diario en nuestro Parlamento y en los parlamentos de la postverdad de las tertulias televisivas, fuente del sanedrín más rancio y canabinoide, y que desinhibe cualquier tendencia disruptiva, como si el tremendo vacío de su discurso pudiera ser llenado con sus propuestas, que aún son más espurias que su conciencia.

Y mientras siguen sobrevolando sobre nuestras cabezas como Stukas la ignominia de quienes nos gobiernan aquí y en Europa, que miran para Turquía y encargan ataúdes a la vez que llenan esos ataúdes con ingentes sumas de dinero de todos para nadie.

Se cumplen 60 años del Tratado de Roma y la creación del germen de lo que hoy conocemos por Unión Europea. Y esta onomástica se celebra en el más absoluto de los lutos institucionales, un escenario ante el que no caben más demoras, pero en el cual nadie o casi nadie está dispuesto a ceder ni un ápice de su cuota de poder para alcanzar ese objetivo común que se marcaron Adenauer o Monnet, y que hoy es más utópico que nunca.