La calle es mía


El afán desmedido del PP de considerar que todo lo público es de su propiedad, alcanza límites insospechados; así las arcas públicas se saquean, a través de la privatización de servicios y las demandas judiciales no atendidas, e incluso una parte del suelo municipal urbano pasa a formar parte de las prevendas que su "sacrificado" ejercicio les supone.

Habría que recordarle al señor Caunedo que tiene una silla en la sala de plenos municipal, ganada democráticamente, que espera estoicamente a ser ocupada (así como otras en las comisiones que le corresponden) para que, debidamente aparcado, justifique el salario que percibe mensualmente como representante municipal del PP, y para ello no precisa de ninguna autorización privilegiada, solamente ser un ciudadano decente

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