Amnistía para al franquismo

OPINIÓN

03 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Twitter, Facebook... las redes sociales suponen la mayor democratización en la divulgación de ideas y opiniones desde la imprenta. No es de extrañar que desde el poder político y económico se pretenda controlar esa difusión como se ha hecho históricamente con la publicación en papel de ideas que disgustaban a las élites. Por eso, por su poder de difusión, no podemos minusvalorar el contenido de opiniones vertidas en las redes sociales con un «sólo es un post de Facebook» o «sólo es un tuit». De hecho podemos ver campañas que piden que se permitan en redes sociales determinados contenidos o que se prohíban o bloqueen determinadas páginas. Cuando estamos de acuerdo con alguna de esas campañas estamos demostrando que lo que se puede escribir o no en redes sociales sí tiene relevancia.

La cuestión es cuál es esa relevancia y hasta dónde llega la responsabilidad de quien escribe. ¿Estamos de acuerdo que un «te voy a matar» escrito en un tuit es una amenaza tan perseguible penalmente como decirlo a la cara? ¿Y «eres un ladrón y un asesino»? ¿Y «eres un gilipollas»? ¿Y un chiste ya sea gracioso o no, de buen o mal gusto?

En el caso de Cassandra Vera, estudiante de 21 años condenada por un delito de humillación a las víctimas del terrorismo a un año de prisión y siete de inhabilitación por trece tuits enviados cuando tenía entre 17 y 20 años en los que bromeaba sobre el asesinato de Carrero Blanco, no se puede argumentar que lo que se dice en redes sociales sea irrelevante. El alcance potencial de Facebook o Twitter es de centenares de millones de personas así que sí es relevante. Pero más allá de la relevancia está la libertad de expresión y sus límites. Y todavía más allá la valoración del contenido de unos chistes que tenían como sujeto a una de las figuras públicas más relevantes del franquismo. Reinhard Heydrich fue asesinado, Mussolini y Ceaucescu ejecutados... ¿Alguien se imagina que en Alemania, Italia o Rumanía se condenase a un tuitero por hacer chistes sobre la muerte de alguno de ellos? Que la mano que los haya eliminado haya sido un comando, un guerrillero, un pelotón de soldados o ETA debería ser indiferente. Se ve que en España no lo es.