La memoria del Guernica

OPINIÓN

06 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Desconozco la personalidad y profesionalidad del matrimonio formado por Timothy Clark/Anne Wagner. Es de suponer que si han sido los responsables del comisariado de la exposición Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica que se presenta en el Museo Reina Sofía de Madrid, ambos tengan conciencia de lo que representó esa obra en su día. Pero me temo que no, no sé si porque hasta ellos ha llegado la Ley Mordaza con carácter retrospectivo.

El Ministerio de Cultura, del que depende la celebración de esa exposición, ha preferido que Clark y Wagner sufran uno de esas afecciones de amnesia a las que es tan proclive el gobierno de la nación y sus medios afines con nuestra memoria histórica democrática. Nada se dice al curioso espectador de la gestación del Guernica, realizada por el pintor entre los meses de mayo y junio de 1937 como consecuencia de la indignación y el horror que le produjo el bombardeo de Guernica por parte de la Legión Cóndor nazi, aliada de Franco en la Guerra de España. Tampoco se recuerda que el cuadro fue expuesto por primera vez ese año en el pabellón español de la Segunda República de la Feria Internacional de París.

Esos ocho por tres metros y medio de reflexión, expresión y sentimiento plástico contra la barbarie fascista no constan como motivación ilustrada para el visitante de la muestra. El citado museo, según leo en El Español, ha eliminado (supongo que temporalmente) el relato que hasta ahora mantenía expuesto -en el que se incidía en la impresión que aquel hecho histórico tuvo en la sensibilidad del artista-, optando el matrimonio aludido por un relato meramente formal y estético, sin apenas referencias al conflicto armado.