La desmitificación del Parlamento y la búsqueda del «no lugar»


Desde el mundo clásico griego se ha mantenido el debate en la búsqueda de la verdad entre lo que es racional y lo que es irracional. Lo racional se relacionaba con los procesos de secularización y el apoyo a las ciencias en contra de la religión y sus instituciones. Había que atacar a lo irracional entendido como mitológico, siendo lo racional lo que debería aparecer como histórico. La verdad y la realidad estaría en la racionalidad europea de la gran ilustración.

Hoy en día la herencia ilustrada occidental no parece que afecte a ciertos recovecos de la política, ya que ha aparecido la idea de Marc Augé (1995) de los no lugares como instituciones sociales en donde, a mi modo de ver, se está produciendo un vacío de ideas, dado que no se tiene en cuenta ni la función de ese sitio, ni su personalidad, ni sus objetivos, ni las formas de conseguirlos. Un ejemplo es el Parlamento español en donde se están introduciendo todos los elementos necesarios para vaciarlo de su contenido.

El Parlamento se tiene como un lugar bastante cerrado, con una imagen de seriedad, si bien es verdad que condicionada por la ideología del que gobierna, en sus relaciones con los españoles y sus anhelos. En este momento se está convirtiendo en un lugar provisional en donde se utilizan situaciones de interacción que mueven a la gente a pensar que los señores diputados, que cobran buenos sueldos, están de cachondeo.

El Parlamento español se está convirtiendo en un no lugar en el que prolifera el desprecio, las malas palabras, las pocas y muy cortas ideas, y en donde el ejemplo no surge como tal para los jóvenes en edad de ser educados por las buenas imágenes que se transmiten. La política parlamentaria se ha hecho muy vasta utilizando todo tipo de frases que hacen de un lugar serio una mala taberna. Y eso se hace conscientemente, ya que en el fondo los parlamentos educados molestan a los que quieren gobernar sin atenerse al lugar en el que se encuentran.

Algunos partidos que componen el arco parlamentario español convierten a un lugar tradicional, lleno de rutinas democráticas, que hay que mantener para poder entenderse y discutir con orden, se ha dicho que el orden es virtud, en un no lugar en el que se quiere imponer la normativa del desorden, del no hacer nada, de no llegar a nada y en donde en su día se propondrá que ese no lugar estaría mejor clausurado.

Y yo propondría para modificar los finales de algunos parlamentos llenos de mala educación en los que da un mal ejemplo a los jóvenes ciudadanos españoles, que se aprendiesen aquello que dicen los niños y las niñas ingleses cuando se despiden de sus amigos, al recordar inconscientemente a un icono muy bailable del rock and roll de los años 1950, en la muy buena versión de Bill Haley,

-See you later alligator.

-In a while crocodile.

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