El Impuesto Sobre Sucesiones como elemento de ruptura

OPINIÓN

22 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Últimamente se ha puesto en el centro del debate -especialmente autonómico- el Impuesto Sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). Y se ha hecho precisamente para desestabilizar la cohesión interterritorial y crear y/o acrecentar las capas sociales artificiales entre ciudadanos.

El ISD es un impuesto directo, personal y progresivo, cedido a las comunidades autónomas en el año 2009, que grava la adquisición por las personas físicas -según su grado de parentesco y patrimonio preexistente- de bienes y derechos por título sucesorio o por donación, además de la percepción de cantidades sobre seguros de vida, generalmente, cuando quien contrata es una persona distinta del beneficiario.

Cuando hablamos de herencia, resulta capital destacar la incidencia que esta puede tener en la desigualdad si lo que se hereda son privilegios que impiden la redistribución fiscal, al acentuarse las diferencias entre rentas, esfuerzo fiscal y laboral. Diferencias que podrían vulnerar en cierto modo los principios constitucionales de autonomía financiera e igualdad de todos los españoles en cualquier parte del territorio del Estado, y que provocan la insolidaridad y el desequilibrio demográfico, creando una carrera fiscal de obstáculos sin control antidoping.