Apoyar y exigir


Todo el mundo alarmado ante el televisor viendo cómo se queman los montes Asturianos. Todos con lágrimas en los ojos viendo a los bomberos luchando contra Lucifer.

Pero nadie habla claro de los causantes de estas tragedias. Titulares dicen que la sequía, otros que las altas temperaturas. Si alguien se le ocurre asociar estas quemas a los ganaderos o la reforma de la ley de acotamientos por parte del Gobierno regional, rápidamente salen ocultando y pidiendo que no se demonice a los ganaderos, dejándolos a ellos como víctimas y a los demás como verdugos. ¡El mundo al revés! ¿Cuántos incendios son provocados por causas que no sean las humanas?

Cuando se tiene un hijo, por muy único que sea, todos sabemos que no le podemos dar todo a cambio de nada, si queremos que sea responsable en el futuro. Si damos todo sin pedir responsabilidad los resultados son nefastos.

Hay que apoyar al campo, cosa que no se hace, pero dando y exigiendo.

Quien quema tiene que ser castigado. Pasto quemado, pasto acotado.

¿Por qué tanto silencio los que dicen defender el campo? Defender el campo, defender a la ganadería es defender los bosques, los prados, los pastos y eso se defiende exigiendo buenas prácticas no con todo lo contrario.

No, no vale el  «siempre se hizo», no vale el «fue una imprudencia». Siempre se hicieron muchas cosas que ahora no se pueden hacer porque las circunstancias han cambiado. Y si empezamos a hacer las cosas que siempre se hicieron y sí se pueden hacer ahora, comencemos por cuidar los prado s( como se hacía antes), el ganado( como se hacía antes), los rebaños (como hacían los pastores de antaño), reciclemos todos los residuos orgánicos( como se hizo siempre) etc ,etc. Vivamos en armonía con la naturaleza, como se hizo siempre, que eso no sólo se puede, sino que es de suma necesidad para las generaciones futuras.

Si nuestros antepasados trabajaran, consumieran, y explotaran el medio como lo hacemos ahora, «el paraíso asturiano» ya no existiría. Si nos gusta decir que el campo, los pueblos, la etnografía existe gracias a que los  ganaderos son los guardianes de todo ello, demostremos que eso es real.

Hay que sentir orgullo de lo que somos, de donde vivimos y de lo que vivimos y para eso hay que ser responsables con el entorno.

Tenemos unos políticos que se interesan más por mantener los votos que por dar soluciones. Por tapar los problemas y no solucionarlos. Los acotamientos son necesarios para la regeneración del terreno y para que el que quema sepa que tiene consecuencias, y quien no piense así es solo por miedo a perder los votos. Hay que pedir responsabilidad a las administraciones, hay que pedir castigo para quien destruye nuestro patrimonio, nuestro planeta.

Hay que apostar por  la  ganadería pero sin victicimismo, sin complejos, con los mismos deberes y derechos que el resto de las profesiones porque no son de segunda, son necesarios y hay que ser capaz de creérselo exigiendo y dando.

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