Avalé y votaré a Pedro Sánchez


Ayer alrededor del mediodía hicieron entrega de los avales en Ferraz los equipos de campaña de Susana Díaz, de Pedro Sánchez y de Patxi López. Sobre los otros cuatro precandidatos no tengo noticia alguna. Espero que en estas elecciones internas (yo el nombre de «primarias» prefiero reservarlo para cuando haya que votar, si es que se hace, a nuestro candidato a La Moncloa) sean las últimas en las que haya que pedir avales, porque desde mi humilde punto de vista criba la participación de quienes se quieren presentar, además de originar problemas en algunos casos para quienes dan el paso y apoyan a un candidato (el voto sí es secreto, pero no el aval) y, por último, se confunde o se relaciona directamente el número de firmas con el resultado que supuestamente darán las urnas el 21 de mayo. Sea como fuere, tenemos a día de hoy este sistema y estas reglas de juego. Hace tres años se dio un paso de gigante cuando por primera vez los militantes pudimos votar a nuestro Secretario General y creo que el siguiente nivel está en prescindir de los avales. Si ninguno de los candidatos ha conseguido como mínimo el 50%, tocaría celebrar una segunda vuelta con los dos primeros clasificados.

Por Asturias pasaron Patxi López y Pedro Sánchez, compañeros a los que tuve la oportunidad de escuchar de primera mano y conocer sus propuestas. Lamentablemente con Susana Díaz no fue posible, aunque sí he podido seguir algunas de sus intervenciones en otros lugares de España vía internet. Se agotaba ayer el plazo y había que tomar una decisión: o no avalar a nadie o elegir a uno de los candidatos. La verdad es que a diferencia de hace tres años, en esta ocasión me encontraba en un mar de dudas, pero si algo he hecho en mi vida ha sido arriesgar. Como en todo, unas veces se acierta y otras se falla. Tras una profunda reflexión pensé que Pedro Sánchez es quien más cerca se encuentra de mi manera de ver las cosas, y por eso ha contado con mi aval personal y contará con mi apoyo y mi voto para esta campaña interna que comienza ya.

Siempre he apoyado este tipo de procesos. Me parece que nos convierten en el partido más democrático de este país, pero también es cierto que hay que saber debatir y respetar las diferentes opciones. Me preocupa mucho el 22 de mayo, el día después. Algunos compañeros han abierto tanto la herida que será difícil «coser», «tejer», «hilar» y, en definitiva, unir a personas que están demostrando que la palabra ‘compañero’, con toda la extensión que conlleva, les queda grande. Por mi parte, máximo respeto a todos y a cada uno de los militantes voten lo que voten y piensen lo que piensen.

Ahora bien, el futuro de España pasa por un PSOE fuerte. Si el Partido Socialista no se recupera y no vuelve a sus mejores tiempos, este país seguirá profundizando su grave crisis. Yo confío en un PSOE de izquierdas, progresista, con el corazón a la izquierda y los pies en el suelo. Y quiero creer que Pedro Sánchez, con el que he sido muy crítico (no hace falta más que recurrir a la hemeroteca para repasar mis pensamientos) va a cambiarme de opinión. Mucha suerte, Pedro. ¡A por todas! Sí es sí.

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