Uber y la flauta de Jenofonte


Unos siglos antes del nacimiento de Jesucristo, un veterano general griego amante de la filosofía, Jenofonte, afirmaba que una flauta podría ser muchas cosas: un juguete, una vara o un instrumento musical; pero, para ser esto último, era necesario que el que la usara supiera extraer de ella música. Intentaba explicar que las cosas son como las vemos y no como nos las quieren hacer ver. Y parece obvio que cuando alguien utilizaba un servicio de Uber lo que estaba viendo era un taxi. Poco importaba que estuviera o no rotulado o que careciera de licencia. El usuario estaba ante un taxi. Esto es lo que viene a decir esta sentencia, escrita en el siglo XXI, y no me parece ninguna novedad. Seguro que a Jenofonte tampoco.

Hay que tener en cuenta que dado que en algunos países de Europa el sector del taxi está regulado, como es el caso de España, toca asumir la regulación vigente. Parece obvio. Es más, vivimos en una sociedad, la española, cargada de regulaciones. Porque allá donde mires te las encuentras. En la estiba, las farmacias, la educación ¿Es un acierto? Lo dudo. A mi juicio, toca deshacer el camino y empezar a liberalizar, pero toca hacerlo con calma, de modo tranquilo, y midiendo mucho los daños que se harían si iniciáramos ese camino. 

Y, desde luego, en el caso del taxi y, dada la facilidad con la que uno puede ejercer el intrusismo, no tocaría nada hasta que hubiésemos llegado a un punto. ¿Cuál? El de una tasa de paro en niveles cercanos al pleno empleo. A partir de ahí, sí empezaría a pensar en otro modelo, libre y abierto.

Por Venancio Salcines Economista

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