Empiezan las quinielas


Profesor de Mercados Financieros. Universidade da Coruña

Tiempo. Si el Popular tuviera tiempo, no estaríamos hablando de él. No lo tiene. La denominada crisis financiera ha sido realmente una crisis de solvencia bancaria cargada de multitud de efectos colaterales. En el 2010, los bancos centrales del mundo decidieron, en el seno del Banco Internacional de Pagos, cambiar las reglas de juego del sistema financiero. Acordaron obligar a las entidades a tener un nivel de robustez, de solvencia, desconocido. Por ello, hoy el Popular, teniendo una ratio de capital de máxima calidad cinco veces superior a la de las cajas gallegas en el momento de su intervención, decimos que está débil. Y no decimos toda la verdad. No está débil, lo que está es con dificultades para conseguir saltar la altura que le exigirá el regulador a finales de año.

El banco es eficiente, tiene el 18 % de la cuota de mercado en segmento de pymes y gana dinero, y no poco, para los tiempos actuales. Pero no le llega para metabolizar el ladrillo que se comió durante los años más duros. Las provisiones se comen todo su margen de intermediación y, como no alcanza, devora su capital de máxima calidad. Y como no hay tiempo para que cure heridas en solitario, toca fusión. Y aquí llegan las quinielas. Cualquiera de los cuatro grandes podría absorberlo. Bankia, líder en Madrid y poco más en el resto del país, pasaría a ser un jugador nacional. Y dejaría de ser un banco de familias para ser también banco de empresas. Santander o BBVA se convertirían en la primera entidad de España, otra cosa es que esa medalla les haga gracia. Ana Botín tiene claro que preside un banco global y cuando piensa en compras piensa en valor para los accionistas, no en cuota de mercado nacional. El precio será clave. BBVA es transformación digital y esto implica menos red y más máquina, pero también es cierto que, salvo México, no lidera ningún mercado. Reforzaría su cuota y le metería de lleno en la banca de pymes; pero este es un segmento más demandante de asesores, de personas, que de vanguardia tecnológica. Caixabank, primer banco de España, obtendría más sinergias y a menor coste con Liberbank, el Popular no le sería rentable. ¿Y uno del exterior? No lo descarten.

Por Venancio Salcines Profesor de Mercados Financieros. Universidade da Coruña
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