Las verdades del bocazas


«Los políticos nos dicen que no tienen miedo, pero es que ellos nunca son las víctimas». La frase es de Steven Patrick Morrissey. Y forma parte de un texto publicado en la cuenta de Facebook del antiguo líder de los Smiths, que ha circulado como la pólvora en las redes en los últimos días y ha sido reproducido por muchos medios. Los datos hablan por sí solos: 40.000 veces compartido, más de 8.000 comentarios.

Solo alguien que se llama a sí mismo «bocazas» podría atreverse a romper la dictadura de lo políticamente correcto y a señalar al Gobierno de Theresa May y a la monarquía británica tras el atentado de Mánchester. El comentario indignado del hombre que cantó There Is A Light That Will Never Go Out (ahora símbolo de la solidaridad con Mánchester junto al de Oasis Don’t Look Back In Anger) tocó la fibra de muchos ciudadanos que se sienten desprotegidos y que temen la extensión del terror yihadista por Europa. 

Morrissey conectó con la gente, con sus miedos. Dijo en voz alta lo que muchos callan. Fue sincero y acertó, pero nadie debería de convertirlo en un apóstol. El músico coqueteó en su día con el xenófobo UKIP y es conocido por exabruptos y excesos como «me hubiera gustado que le dispararan al príncipe Carlos, el mundo sería un lugar más interesante» o, al hablar de la matanza del 2011 en Noruega, con 77 muertos, «eso no es nada comparado con lo que pasa cada día en McDonalds y en Kentucky Fried...». ¿Bocazas? ¡Bocazas!

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