Y que el verano nos calme

OPINIÓN

02 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Quiero pensar que la primavera, que la sangre altera (según algunas leyendas), llega a su fin y con él la crispación y la división producida en el PSOE. Espero que los meses del verano nos ayuden a relajarnos, a reflexionar sobre lo ocurrido y, en definitiva, que muchas relaciones personales que se rompieron durante las elecciones internas acaben por acercar posturas y trabajen por el bien del partido y de este país.

Aún nos queda el congreso, que viendo los diferentes números en cuanto a delegados y a enmiendas, parece que el sector ganador se impondrá sobre el que quedó derrotado. Ello ha originado que tanto Eduardo Madina como José Carlos Díez hayan renunciado a defender su propio trabajo, visto que la fuerza de los votos terminará por modificar sustancialmente la Ponencia Marco propuesta por ambos. Todo esto conlleva en mi opinión dos cosas: por una parte, la rendición total de quienes apostaron fuerte por Susana Díaz y, por otra, la clara demostración de que la gestora y sus más acérrimos seguidores no estaban trabajando de manera neutral, sino al dictado y al paso de lo que la presidenta de la Junta de Andalucía consideraba que le interesaba en cada momento.

Para dar dos ejemplos de lo que quiero decir, diré que sin tener por ahora Pedro Sánchez la facultad de tomar decisiones ya ha nombrado a José Luis Ábalos como portavoz provisional del Grupo Parlamentario Socialista y, por lo que ha transcendido a los medios de comunicación, suya será la última palabra sobre el sentido del voto de los diputados con la moción de censura de Podemos a Rajoy, prevista para el 13 de junio, a lo que todas las quinielas apuntan a que el PSOE se abstendrá en dicha votación. Aún nos quedan dos semanas por delante para llegar al fin de semana en el que se celebrará el congreso, pero poco a poco se van conocimiento detalles con los que despejar dudas.