Estás muerto

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa CON LETRA DEL NUEVE

OPINIÓN

Hay un momento en la vida en que uno se da cuenta de que es Bruce Willis al final de El sexto sentido. Debe de ser duro tragar saliva y descubrir que estás muerto. Aunque lo más grave no es saberlo, sino asumirlo. Por eso Willis sigue como si nada y va a lo suyo, haciéndose el vivo. 

Manuel Moix llevaba días haciéndose el vivo -e incluso el rubio-, aunque a su alrededor todos sabían que era un cadáver andante, como esos condenados a la pena capital en Tejas a los que sacan al amanecer de su celda para conducirlos desde el corredor de la muerte a la silla eléctrica al grito de «Dead man walking!». Eso mismo le dijeron ayer Soraya y Catalá a Moix cuando lo llevaron del ganchete a que Maza le aplicase la inyección letal.

En España no es que no dimita nadie a la primera, es que nadie se muere a la primera, como aquel cojo de Gila que decía que no era cojo, sino que estaba mal fusilado. Algún día llegará un ministro, un fiscal o un concejal y dimitirá a las primeras de cambio, sin rechistar, y habrá que levantarle una estatua en los jardines. Pero mientras, nos tenemos que conformar con tipos como Moix, que se niegan a estar muertos y van por ahí diciendo que solo están cojos, o fusilados a medias, y que aún pueden ir tirando.

Tampoco se trata de palmar en plan épico, a lo Errol Flynn en Little Big Horn. Pero siempre se puede desaparecer con la elegancia de la madre de Bambi. O al menos afrontar la muerte con la entereza de Bambi. Claro que igual esas cosas solo pasan en las pelis de Disney.