Viene una época brillante para el Madrid. Un equipo de gran plantilla, con muchísimo futuro más allá de este presente incontestable. Solo con repasar el plantel, amplio, competitivo, es posible adivinar un futuro increíble y largo en el tiempo. En el fútbol no se puede hablar de dictadura de resultados hasta que sucede, pero al conjunto que dirige Zinedine Zidane le sobran argumentos para aventurar una.
Si hasta hace un par de años lo que se vivió fue una época de dominio casi incontestable del Barcelona, ahora la sensación es que el futuro más halagüeño le corresponde al Real Madrid.
El último ejemplo está en Asensio, de quien estoy especialmente contento. Conmigo debutó en el Mallorca y puedo afirmar que se trata de un futbolista con la cabeza bien amueblada, maduro, responsable, buen profesional. Acreedor de todo lo bueno que le sucede. Ha disparado su nivel hasta convertirse en causa de la próxima salida de James, quien ni se vistió de corto en Cardiff. El colombiano ha perdido la pelea con Isco y con un Asensio que ha aprovechado cada oportunidad. La cesión al Espanyol le vino fenomenal y ahora se ha ganado a pulso un estatus mayor. Jugar en el Madrid es muy complicado y exige carácter además de calidad. Lucas, determinante en varios partidos, también se quedó en la grada, víctima de una competencia que engrandece.
Solo pueden jugar once y vestirse dieciocho, lo que eleva el mérito de Zidane. Se le da poco crédito tácticamente, y sin embargo ha cambiado el dibujo y los nombres para afrontar distintas circunstancias. Aunque la principal virtud, visto lo visto, ha sido la gestión del grupo, garantizando espacio a todos. Convenciendo incluso a Cristiano de dosificarse para llegar al final al nivel más alto. Jugador por jugador, todos han sumado en la gran campaña de un Madrid con mucho futuro.
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