Podemos, la Virgen del Rosario y el chalaneo con los principios


Me inspiró el título de este artículo una frase de la implacable crítica del programa de Gotha del Partido Socialdemócrata alemán que realizó Carlos Marx en 1875. Ese Marx que, señor Monedero, no confiaba ni en broma en la protección de ninguna divinidad. No pretendo que Podemos se proclame marxista, después de lo que buena parte de los discípulos del socialista alemán ha hecho con su legado intelectual sería un mal consejo. No solo porque hayan logrado que la definición perdiese prestigio, sino porque, desgraciadamente, hoy lo más probable es que un sedicente marxista sea precisamente un alter ego de los devotos de la Virgen del Rosario. Lo que sí le recomendaría es que asumiese unos principios y procurase aplicarlos a su política. Así recuperaría la confianza de afiliados y electores, en claro proceso de deterioro.

No tiene demasiada trascendencia que, en un gran partido, un dirigente local desvaríe, más bien puede considerarse inevitable. Otra cosa es la respuesta que dé la dirección al desatino. Hay tres posibilidades: la coherente, la que suele dar Izquierda Unida, que consiste en censurar o incluso sancionar al responsable; la del PSOE, hacerse los locos, mirar hacia otro lado y procurar que trascienda lo menos posible; y la que han elegido Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Teresa Rodríguez, la peor posible, intentar justificar lo injustificable.

No hay nada más destructivo para un personaje público que caer en el ridículo, fue lo que le sucedió a Pablo Iglesias cuando afirmó: «tuve que llamar a Kichi para que me lo explicara. Para alguien de Madrid suena raro y no encajaría en otros ayuntamientos que gobernamos. Pero él me convenció. Me habló del carácter de dignidad popular que significaba esa Virgen y que en una ciudad como Cádiz, con esa tradición anarquista y liberal, esa Virgen, tan vinculada a las cofradías de pescadores, no va unida al conservadurismo que nos podría parecer desde fuera. Yo creo que Kichi lo ha manejado de una manera muy laica en el sentido de que se trata de una muestra de respeto a los sentimientos populares, demostrando que hay que convivir con distintos pareceres y tradiciones. Los urbanitas de izquierda tenemos que aprender a respetar esas tradiciones tan arraigadas en el pueblo». Lo mismo podría decirse del extravagante artículo que escribió el señor Monedero en Público.

No hay forma «laica», ni razonable, de condecorar a una imagen religiosa o, peor si se considera así, a la propia semidivinidad femenina, que difícilmente podrá acudir a recoger el galardón. Si, como hasta ahora sostenía Podemos, tales prácticas son censurables incluso cuando las promueven partidos confesionales, si las consuman los que dicen defender un Estado laico suponen, además, una violación de sus principios.

Argumentos como los del señor Iglesias son un insulto a la inteligencia de sus votantes. El paternalismo pseudoilustrado del madrileño hacia las costumbres del pueblo -¿rural? ¿Es Cádiz una aldea?- solo empeora las cosas, pero lo de «respetar las tradiciones arraigadas en el pueblo» es todavía más peligroso, lo hemos escuchado demasiado en boca de los defensores de las mayores barbaridades. Si el alcalde de Tordesillas fuese de Podemos, ¿estaría el partido a favor del Toro de la Vega? ¿Y si lo fuera el de Águeda del Caudillo? No me olvido de la mención a la tradición liberal y ¡anarquista! de la ciudad de Cádiz. Si alguna tradición tuvieron los anarquistas fue la iconoclasta ¿alguien puede imaginarse a Bakunin, García Oliver o Federica Montseny condecorando a una Virgen? Todo eso por no entrar en lo que ha significado y significa la Virgen María en la concepción católica, siempre conservadora, del papel de las mujeres en la sociedad.

Por supuesto que la izquierda tiene que respetar los sentimientos religiosos y las tradiciones, pero siempre dentro de unos límites, supongo que no debería hacerlo con la arraigada tradición que existe en algunos países musulmanes, además muy religiosa, de lapidar a las mujeres adúlteras. En cualquier caso, respetar no es compartir y nadie podrá sostener que condecorar vírgenes y santos es una tradición, por mucho que lo haya practicado el franquismo con cierta frecuencia. Entre otras cosas, porque solo se puede hacer una vez, a no ser que Kichi invente ahora la condecoración anual.

Ya que parece que todos los dirigentes de Podemos implicados en tan desgraciado asunto se consideran marxistas, puede ser oportuno recordarles otra cita del mismo texto de Marx: «todo el mundo tiene derecho a satisfacer sus necesidades religiosas, lo mismo que a hacer sus necesidades físicas, sin que la policía tenga que meter sus narices en ello. Pero el Partido Obrero, aprovechando la ocasión, tenía que haber expresado aquí su convicción de que «la libertad de conciencia» burguesa se limita a tolerar cualquier género de libertad de conciencia religiosa, mientras que él aspira, por el contrario, a liberar la conciencia de todo fantasma religioso». Sustitúyase lo de «obrero», no muy adecuado para un siglo XXI en el que los asalariados de la industria son una minoría decreciente, pero la recomendación sigue siendo válida para cualquier partido de izquierda o fiel a la tradición ilustrada.

Aceptemos que Podemos no incluya este principio pedagógico entre sus postulados, pero, si quiere defender la laicidad del Estado, tiene que hacerlo todos los días y en todas partes; también el PSOE, en esta cuestión solidario con Podemos y el PP. Solo Izquierda Unida y Alberto Garzón se comportaron con coherencia. Cuando IU se coaligó con Podemos expresé mi esperanza de que contribuyera a hacerlo madurar y a limar sus contradicciones, a ver si lo consigue. Aunque, si Garzón felicita el Ramadán a los musulmanes «desde un espíritu laico», no debería olvidarse de hacer lo mismo con los católicos esta Navidad. Bien está ser educado, pero con todos, y no olvidar, volviendo a la pedagogía, que es el Islam la religión que más necesita un buen baño de ilustración. 

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