Seguridad en el paseo del Muro

OPINIÓN

19 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Ocurre que a veces la exigencia de responsabilidad acaba recayendo únicamente sobre los hombros de la persona que tiene un problema. Olvidamos que los problemas se suelen desencadenar a partir de un proceso y que no es justo centrar la responsabilidad en el último eslabón que suele ser el más débil.

El mes pasado un niño de dos años se precipitó desde el paseo del Muro de San Lorenzo al colarse entre los barrotes de la barandilla y cayó sobre el contrafuerte. Una caída de tres metros y medio que le dejó inconsciente mientras su madre, presa del pánico, se lanzó tras él por el mismo hueco para socorrerle. La barandilla, que en su momento cumplía con la legislación vigente, mantiene una distancia excesiva entre los barrotes  que no se hubiera aprobado según la legislación actual.

Después de la preocupación generalizada por el estado del menor y tras conocerse su recuperación, sorprende la rapidez con la que hemos aceptado que el ayuntamiento no intervenga para prevenir en el futuro una situación parecida y la resignación con la que asumimos la idea de que «estas cosas pasan», «hay que mirar por dónde se va» y «tener cuidado».