30 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado viernes se estrenó Selfie: la película del momento. Lo dice hasta Boyero, aunque, quizá, para muchos de ustedes, Boyero, sea un «pollavieja al que ignoran y desprecian como Javier Marías o Pérez Reverte. Pero esta estupidez la dejaremos para otro momento. Pues resulta, que el protagonista de la película, Santiago Alverú, es mi amigo. Y el sábado, a eso de las 22:30 nos invitó a acudir a los cines Yelmo, en Los Prados, para ver la película con él. Era una oferta que no podía dejar pasar. Además de una pequeña presentación y un sorteo de camisetas y pósters -en el cual no fui agraciado-, era la oportunidad de mi vida para sentirme parte de The Entourage. La sala estaba abarrotada, para esa hora no quedaba una sola localidad. Y muchos, poco previsores, se quedaron fuera. A medio día ya era imposible conseguir una entrada. Cómo perderse un evento así.

La película trata de Bosco, un niño bien, un pijo, hijo de un ministro detenido por corrupción y como todo se viene abajo: pierde sus amistades, su casa, su posición; bienvenido al Caldaso, Bosco. Como único consuelo le queda buscarse la vida en Lavapiés y recurre a la caridad de unos jóvenes de izquierdas: se enamora de una ciega activista, y le acoge en su piso uno de estos supuestos intelectuales de izquierdas que no han leído en su vida. Para Bosco, esto es Burundi

A la sala, llena hasta los topes, parecía que habían acudido todos esos amigos de Bosco que le dieron de lado en la película, pero que nunca dejaremos solo a Santi. Una señora de avanzada edad, cabello caoba y rezumante de laca, labio rojo y olor a Chanel Nº5 , en un momento de la peli, dijo: «Qué borde la asistenta echándole de casa, con todo lo que habrá hecho esa familia por ella». Ese Oviedín.