Unos que vienen, otros que se van


Es indudable que vivimos un tiempo de cambios profundos que afectarán a las personas y modificará el paisaje habitual de la vida política, en el marco del proceso de primarias promovido en el PSOE, al que sucederá el congreso a celebrar a finales del próximo mes de septiembre.

Cómo si de un ritual se tratará, los medios de comunicación van reflejando despedidas y epitafios, reflexiones de personas significadas que han ostentado la representación orgánica e institucional, en un partido que vivirá la renovación más profunda, desde el XXXVII Congreso celebrado tras la restauración democrática en nuestro país.

Es un momento importante, también para el líder que justifica su relevo, confrontando los sentimientos y la pasión desbocada de quienes les han removido de su cargo, con la razón pertinaz e incomprendida que entiende aún le asiste; parece ignorar que una prórroga más, quizá, hubiera significado que alcanzáramos definitivamente la absoluta irrelevancia.

A la sazón de reflexiones profundas, el líder olvida que otros hubo antes que él, y mejor haría en agradecer, a quienes les han aupado y mantenido, el honor de haber podido prestar un servicio público a la ciudadanía durante un largo periodo, con la misma legitimidad de origen que ahora otro tendrá para reemplazarlo.

Debe el líder, cesado por las circunstancias, pedir disculpas por los errores cometidos, cuando el apoyo electoral durante los últimos 17 años, se redujo a la mitad de la que en origen tuvo, (284.000 votantes a 142.000), un rechazo ciudadano contundente a las políticas moderadas emprendidas; pues humano es reconocer los errores, cuando la realidad nos sitúa frente a un panorama claroscuro, en el que caben fracasos e incertidumbres.

Es honesto, manifestar con absoluta sinceridad la disposición a colaborar con aquel que le suceda; más aún, si sus pensamientos difieren, deben poner en valor las convicciones y los principios comunes, agrandando el sentido de la responsabilidad, por la pertenencia a una organización política de clase que a todos nos considera, independientemente del lugar que ocupemos.

Pasar de ser un dirigente significado a militante de base, conlleva comprometerse de forma desinteresada y anónima por las ideas, ser coherente y estar dispuesto a trabajar por los intereses generales de nuestra organización, conociendo así de primera mano el significado de la retórica que conformaba sus discursos políticos en los que apelaba a la militancia, su necesario sacrificio y la altura de miras.

Quizá piensen que este glosario de consejos busca lacerar a quienes cesan en sus funciones, nada más lejos de la realidad; necio es intentar reconducir situaciones que el tiempo nos ha mostrado irreversibles. Se pretende un objetivo más prosaico, reflejar realidades que sirvan de referencia a quienes ahora pretenden acceder a cargos de responsabilidad y dicen querer cambiar la realidad que otros les están legando.

Si deseamos que la «cosa pública» gane en credibilidad y el PSOE sea una opción de gobierno, hemos de evitar que la vida siga igual, iniciando la andadura con firmeza en los principios, conjugada con el diálogo y sazonada con un espíritu de integración capaz de reflejar la diversidad y riqueza que caracteriza a un partido que reivindica para sí liderar la izquierda.

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Unos que vienen, otros que se van