El socialismo asturiano, entre la nostalgia y el futuro

OPINIÓN

26 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Los socialistas asturianos afrontan su congreso autonómico debatiéndose entre dos modelos opuestos de entender la política y el modelo orgánico que se necesita para acertar en la renovación que va a suponer la elección de un nuevo secretario general tras diecisiete años en el cargo de Javier Fernández.

El nuevo tiempo que vive la Federación Socialista Asturiana tras el Congreso Federal de junio requiere de éxito en la construcción de un proyecto político que sea capaz de conectar nuevamente con amplios sectores progresistas de la sociedad y con aquellos jóvenes que demandan un cambio político e institucional profundo, para con todos ellos articular una fuerza política de izquierdas y transformadora que pueda seguir siendo protagonista.

La necesidad de impulsar un nuevo liderazgo en la FSA que permita modernizar la organización política y construir un nuevo proyecto para Asturias debe ser la base necesaria de un Partido Socialista que pretende seguir siendo protagonista de la política asturiana, donde las grandes transformaciones tecnológicas van a jugar un papel fundamental en las oportunidades de nuestra región, pero que a la vez exige de políticas capaces de hacer frente a los nuevos retos y temores que surgen en nuestro entorno. Solventar las carencias del sistema productivo de una comunidad autónoma que no ha sido capaz de generar un tejido empresarial innovador y comprometido con el territorio, a pesar de haberse dotado de un buen sistema educativo, debe ser una cuestión principal en la agenda política de un partido cuya vocación de gobiernos es ineludible.