Madina y el PSOE roto


Ayer anunció el diputado Eduardo Madina, hombre preponderante del PSOE, que dimite como diputado. Fue candidato a la secretaría general y perdió: ahí comenzó su martirio. Pero aún estaba vivo: porque en política solo dejas de existir cuando dimites de verdad, o sea, cuando te vas asumiendo una derrota (electoral o personal).

Feneció políticamente en el momento que apostó por Susana Díaz frente a Pedro Sánchez. Hay encrucijadas en las que uno debe quedarse quieto. No moverse. La posibilidad de que alguien le arrebatase a Sánchez el liderato no existía: porque Sánchez enarbolaba la bandera del odio al PP, y esa, desafortunadamente, la compra cualquier militante del PSOE. Ahí está instalado el jeroglífico de Sánchez. Y de ahí no va a salir. Yo no le auguro demasiados éxitos. Pero uno es escritor (un ficcionador) y puede equivocarse.

El socialismo está partido por la mitad. La hendidura la comenzó Zapatero y la continuó este Sánchez ambiguo en todo, menos en portar el estandarte del rencor contra toda derecha. Los buenos y los malos. El maniqueísmo estúpido que ha perfilado en el pasado la peor historia de España.

Nación de naciones, dice Sánchez en un momento crítico por mor del delirio catalán: esa Cataluña que fue gobernada por la derecha durante décadas (¿o acaso piensa Sánchez que los Pujol, Mas y Puigdemont son conmilitones?).

El PSOE vive el caos perpetuo, y lo de Madina ha sido la ratificación exacta de esta evidencia: un socialismo en deriva y sin futuro. No solo eso, añado, el sanchecismo actúa como tapón para una izquierda moderada, distinta a la de Iglesias y su facción extrema. Al PP, que pasa un momento delicado, lo imagino tranquilo esperando la próxima recogida de votos. Cada día tiene más espacio en el centro, ese que podrían ocupar políticos con perfil similar a Madina. Pero Madina ha dicho basta. Basta al sectarismo que Sánchez ha impuesto en el grupo parlamentario y en la dirección. Basta al revanchismo. Basta al insulto de los que piensan que ser socialista es ser de Podemos.

El PSOE está roto. Es el paso previo a estar muerto.

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