El endiosamiento del «perseguido» Cristiano Ronaldo


Redacción

Cristiano Ronaldo vive en un mundo paralelo. Un reino donde nadie le hace sombra, los impuestos se pagan de otra forma y los reglamentos se convierten en papel mojado. Su endiosamiento tiene muchos padres. El chico ya venía crecidito de casa, pero a su alrededor se ha construido en el Real Madrid un aparato propagandístico a su servicio que contribuye a alimentar el monstruo. Sucedió cuando se le imputaron cuatro delitos contra la Hacienda Pública y se repite ahora después de empujar a un árbitro. Primero amenazó, luego se reafirmó y ahora se declara una víctima.

Florentino Pérez lleva años llenándose la boca con los históricos valores del madridismo mientras intenta pasar por encima de todos. ¿Qué hizo el Madrid después de que su estrella, su jugador mejor pagado, intimidase a un árbitro? Inventarse que había reaccionado a una decisión injusta con «un acto puramente instintivo». El deporte se convertiría en un lugar irrespirable si ahora cada uno se dejase llevar por los impulsos de Cristiano. Pero claro, se habrá preguntado quién era un tal De Burgos Bengoechea para amonestarle, a él, guapo, rico y famoso, al que todos envidian. También Zidane contribuyó a alimentar la teoría de la conspiración. Al entrenador francés, que en lugar de enfrentarse a Mourinho en la víspera de la Supercopa de Europa prefirió atacar a una periodista por trasladarle sus palabras, también le molestó la sanción a Cristiano. «Ahí pasa algo». Completó el cuadro del gran agravio contra el Madrid de Cristiano una «espontánea» pañolada que se preparó para el partido de hoy en el Bernabéu.

Rodeado de aduladores, ¿cómo no iba a ver Cristiano una «persecución» en su sanción? Una buena oportunidad para que los comités lo pongan ahora de nuevo en su sitio. 

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