Cuando la subvención no es ayuda sino trampantojo

OPINIÓN

21 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Es lo que sucede cuando determinados gobiernos se empecinan en subvencionar sus propios votos. Es lo que sucede cuando lo que se está comprando es la ley del silencio. Pero sobre todo, es lo que sucede cuando la división de poderes se difumina y se incardina en un bosque de intereses donde hay grupos que se reparten la tarta.

La coherencia y la claridad política en cuanto al carbón se refiere en España, pero en Asturias en particular, brillan por su ausencia. La continuidad de una industria o sector particular no puede estar supeditada a los contratos públicos ni a subvenciones interesadas a quien quiere mantener un estatus, sea este político, social o empresarial. Y desde luego no puede seguir funcionando cuando el agredido entre bambalinas es el Medio Ambiente.

Si vamos por ese camino saltando vallas con la energía que dan las subvenciones, llegamos a la línea de meta y no vemos ni el principio ni el final. Ni siquiera cuando se destapa el fraude, la prevaricación y el agujero que se ha ido creando, buscando todas las fisuras legales posibles para escapar de la asunción de responsabilidades.